Cuando la religión pisa el césped de la ciencia.

Cuando la religión pisa el césped de la ciencia.

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María Antonia Sánhez-Vallejo
Publicado en El País de Madrid

Algo más de 16 de cada 100 habitantes del mundo, exactamente 16,3, no se identifican con ninguna de las religiones existentes. Son el tercer grupo de población en el paisaje religioso global que ha diseñado el think tank estadounidense Pew Center. Se trata de un mapamundi con el tamaño y la distribución de decenas de confesiones que van desde el cristianismo o el islam —las dos principales, en ese orden— hasta los zoroástricos (o parsis), los jainistas y los seguidores de Tenrikyo, la secta más influyente de Japón, pasando por yazidíes, rastafaris o cienciólogos: en el informe Pew hay sitio para todos.

Los 1.100 millones de descreídos que hay en el mundo, casi tantos como católicos, no son necesariamente ateos, subraya el estudio, sino simplemente individuos que pueden albergar sentimientos espirituales o de trascendencia pero no se identifican con ninguno de los sistemas existentes. «Los límites entre creyentes, personas que se adhieren a los dogmas, los aceptan, y religiosos, gente con sentimientos espirituales o una cierta dimensión de profundidad, son difusos», señala el teólogo y filósofo Manuel Fraijó, que imparte Historia de las Religiones en la UNED. Abunda en la idea Juan José Tamayo, teólogo y profesor de la Universidad Carlos III de Madrid: «Se trata de una desafección institucional; no supone una renuncia a las creencias, la experiencia religiosa personal o las opciones éticas. Ese 16% de desafectos institucionales pueden experimentar sentido de la trascendencia, espiritualidad, actitudes religiosas y valores éticos de manera espontánea y gratuita, es decir, al margen de las instituciones, que son el fracaso de la religión porque dogmatizan mensajes éticos y los mercantilizan».

El estudio del Pew Forum on Religion & Public Life, que refleja el estado de la cuestión en 2010 y se basa en el análisis de más de 2.500 censos, investigaciones y registros de población, arroja los siguientes datos: los cristianos son mayoría en el mundo, el 31,5% de la población (2.200 millones, la mitad de ellos católicos), seguidos de cerca por los musulmanes (23,2%, 1.600 millones). Tras lo que el informe denomina «no afiliados» aparecen los siguientes grupos: hindúes (15% de la población mundial, o 1.000 millones); budistas (7,1%, 500 millones); seguidores de religiones populares (africanas o de tribus chinas, indios americanos y aborígenes australianos), el 5,9%, o 400 millones; otras religiones (taoísmo, sintoísmo, parsis, sijs, bahai’s, jainistas, seguidores de Tenrikyo, etcétera), el 0,8% (58 millones), y, finalmente, judíos, que solo suponen el 0,2% de la población mundial (14 millones, repartidos casi a partes iguales entre EE UU y Oriente Medio, es decir, Israel).

Aunque el informe Pew no precisa si los «no adscritos» son desencantados de alguna fe o si esta es su primera opción, Fraijó aventura la procedencia de parte de ellos: «Del islam no se sale nadie, porque es una forma de vida; salirse implica abandonar la sociedad. Pero del cristianismo sí se van muchos, hay una secularización muy fuerte. La religión donde más movimiento hay en Europa es el cristianismo». Un ejemplo: del 18% de españoles sin adscripción religiosa, según un estudio de 2008 de la Fundación Bertelsmann, «el 87% de ellos habían tenido una educación católica», subraya Fraijó. «Independientemente de lo que diga el informe, yo creo que el mayor grado de desafección se produce en Occidente y, más concretamente, en el catolicismo, una religión con una estructura jerárquica patriarcal inamovible», coincide Tamayo.

Sin embargo, la distribución geográfica del grupo de no religiosos —son mayoría en China, República Checa, Estonia, Hong Kong, Japón y Corea del Norte, países en apariencia inconexos y ajenos a la tradición cristiana— no parece corroborar la desviación de la que hablan ambos expertos. «En China ha habido un abandono masivo del confucionismo, que es visto como la religión de los funcionarios, los políticos y las ciudades, más que del taoísmo, la religión del campo», explica Fraijó, en alusión a la vertiginosa transformación socioeconómica del gigante asiático en los últimos lustros. «Japón, por su parte, es muy refractario a las conversiones: pese a la importante presencia de los jesuitas en el país desde hace siglos, sólo un 1% de la población se ha convertido al cristianismo», puntualiza.

Del mapamundi de Pew puede inferirse que la región de Asia-Pacífico es la reserva espiritual del planeta: varios grupos tienen allí una poderosa presencia, incluida la aplastante mayoría de hindúes y budistas, con una población cercana al 90% del total. Paradójicamente, tres cuartas partes de los «no afiliados» (76%) también se concentran en esa región, y sólo en China son 700 millones (dos veces la población de EE UU).

Aunque la cristiana es la comunidad más dispersa geográficamente —está presente en todos los continentes—, el estudio de Pew señala que tres cuartas partes de la población mundial —el 73%— viven en países donde su confesión es mayoritaria, en especial hindúes y cristianos; estos últimos se concentran además en los 157 estados donde son mayoría. Un nada desdeñable 27% de los seres humanos pertenecen a minorías religiosas en los países donde viven, como los cristianos de Oriente Medio o los musulmanes en Europa, lo que a menudo es fuente de fricciones sectarias-políticas con la comunidad dominante, como demuestra el caso de Egipto o Siria.

Por tramos de edad, la religión con mayor número de seguidores jóvenes es el islam (23 años de media), frente a los judíos, que con 36 años son los mayores de los ocho grandes grupos estudiados. El informe no precisa la edad media del creyente católico, sólo la del cristiano: 30 años, un promedio que la pujanza de las confesiones evangélicas en América Latina, África y, en menor medida, en el Este de Europa rebaja al catolicismo tradicional en el Viejo Continente.

 

«Las religiones ganan por goleada a Dios»

«Hay unas 10.000 religiones en el mundo. Podríamos decir que las religiones están ganando por goleada a Dios», explica gráficamente Manuel Fraijó, catedrático de Filosofía Moral y Política de la UNED. La frase tal vez ayude a explicar por qué en el estudio de Pew figuran, junto a confesiones milenarias como el sintoísmo o el sijismo, o la amenazada comunidad parsi —cuyos ritos funerarios corren peligro por la contaminación y la disminución del número de buitres—, creencias tan curiosas y bisoñas como la wicca, una religión neopagana fundada en la primera mitad del siglo XX y que muchos relacionan con la brujería, o la discutida Cienciología. O infinidad de religiones tradicionales y paganas (animistas, totémicas, etcétera), que conforman nada menos que el 6% mundial (las profesan 400 millones de personas). El País contactó por correo electrónico con Pew para preguntar la inclusión de creencias como la wicca o los rastafaris, pero no recibió respuesta.

«En muchas zonas, las religiones se identifican con los sistemas filosóficos tradicionales que permean la civilización correspondiente; de ese sustrato tan enraizado también es difícil salirse. Pero el abandono de la religión ha perdido dramatismo. Se pasa de la creencia a la increencia sin traumas, ya no hay una guerra fría entre teísmo y ateísmo», explica Fraijó. Decía Hegel que lo importante no es ser creyente o no serlo, sino tener lucidez al respecto, pero si la claridad del razonamiento lleva a querer romper oficialmente el vínculo con la comunidad, el deseo se convierte a veces en pesadilla: la apostasía es una tarea ardua en España. Sin embargo, más de 100.000 católicos apostataron en Austria y Alemania en 2010 tras los escándalos de los abusos a menores por representantes de la Iglesia.

La diferencia generacional tiene su traslación en las creencias. Mientras los no creyentes tienen una edad media de 32 años en el mundo, entre los españoles, los jóvenes en torno a 20 años casi triplican a los mayores de 60: un 24% frente al 9%, según el estudio Bertelsmann. «En el grupo de no adscritos crece proporcionalmente el porcentaje de gente joven», subraya Fraijó

La Iglesia Universal del Reino de Dios

Por: Alfredo Silletta

 

TOMADO DE SINDIOSES.ORG

La Iglesia Universal del Reino de Dios fue fundada por Edir Macedo en Brasil durante 1977. Macedo, quien se autoproclamó ?Obispo?, anteriormente había trabajado como cajero de la lotería del Estado de Río de Janeiro. Actualmente existen más de 2.000 templos en todo Brasil, con un promedio de 6 millones de miembros. La Iglesia esta en mas de 40 países (por todo América Latina, en algunas ciudades de Estados Unidos, Europa, Africa y Asia). Poseen, solo en Brasil, un Banco, dos periódicos, una revista, 30 emisoras de radio y la red televisiva TV Récord con 25 repetidoras en todo en el territorio. Desde hace varios años la Justicia y el gobierno del Brasil investigan a los lideres por presuntas vinculaciones con el Cartel de Cali y el lavado de dinero. En 1990 instalaron el primer templo en Argentina. Hoy se han expandido por todo el territorio y han adquirido espacios en varias radios de todo el territorio argentino. Inicios y doctrina A los 20 años el joven Edir Macedo abandonó el catolicismo y se convirtió al pentecostalismo, ingresando a la iglesia Nova Vida. Permaneció allí durante 10 años antes de abandonarla por ?elitista?. En 1977, junto a un grupo de amigos abrió un pequeño local en un barrio pobre de Río de Janeiro. Se declaró ?Obispo? y fundó la Iglesia Universal del Reino de Dios. En los primeros tiempos apenas sobrevivía económicamente hasta que una feligresa vendió un terreno y le donó el dinero. En ese momento compro 10 minutos por día en la radio Río Metropolitana. Comenzó el éxito. Para 1980 tenia varias horas de radio y una hora de televisión en el canal Río Tupí. Abrió un local en la ciudad de San Pablo y para 1982 compró la primera emisora radial: Rio Copacabana-. Su carisma, falta de límites y el uso de técnicas de manipulación produjeron una explosión en su iglesia y un crecimiento imparable. Para un observador no estudioso del fenómeno religioso, la Iglesia Universal parecería un grupo similar a otros evangélicos pentecostales. Por ejemplo creen en la deidad de Jesucristo, la Trinidad, la resurrección corporal de Jesucristo y la salvación por gracia a través de la fe. Sin embargo, el obispo Macedo incorporó nuevos elementos a su doctrina que poco tienen que ver con lo bíblico. Para sanarse venden ?piedras de la tumba de Jesús?, ?el agua bendita del río Jordán?, ?la rosa milagrosa?, ?sal bendecida por el Espíritu Santo?. Y como si esto fuera poco invitan a los fieles a participar de las reuniones y ?comer el pan bendecido para curar enfermedades?. Pero la doctrina central del Obispo Macedo es la lucha contra los demonios y la teología de la prosperidad: Demonios y más demonios La Iglesia Universal practica la liberación de demonios en los fieles. En todos sus templos se ora por la liberación de espíritus, tales como hechicería, adulterio, fornicación, celos, pleitos, envidias, borracheras, etc. En uno de sus libros el obispo Macedo dice: “Hay algunas enfermedades que caracterizan posesión(por el diablo): la neurosis, dolores de cabeza constantes, el insomnio, temor, desmayos, o ataques; deseos suicidas, las enfermedades que los doctores no pueden descubrir, vicios y depresión”. Y como si todo esto fuera poco culpa al demonio por la homosexualidad y el SIDA. En el semanario oficial llamado Tribuna Universal puede leerse en la primera página: “SIDA, la epidemia de la década puede curarse si cree (en Jesús)”. En el interior del periódico cuentan que un angoleño, portador del virus mortal comenzó a participar de las sesiones de la Iglesia y que luego de una oración muy fuerte ?sintió? como el mal había sido arrancado de su cuerpo. Luego explican que el joven fue al médico y los síntomas habían desaparecidos. Merece destacarse que todo este tipo de practicas y la culpa constante al diablo produce temor en los fieles y obediencia ciega a las autoridades de la Iglesia. Dinero, dinero y más dinero Desde un principio Edir Macedo copió de los predicadores norteamericanos la llamada teología de la prosperidad. Los fieles deben entregar sus diezmos para no ser conducidos a las garras de Satanás. Un pastor dice sin vacilar: “Hay una guerra adentro de cada uno de nosotros. Dios quiere que usted de, pero el diablo sostiene su billetera. Venga, venga ahora. Mañana usted podría estar muerto. Si usted no paga a Dios, usted paga al diablo”. En la Iglesia Universal las reuniones duran aproximadamente dos horas con la mitad del tiempo dedicada a la Biblia y la otra mitad a recaudar dinero. Veamos otros ejemplos: ? Si quieres salir de la miseria, si quieres obtener un empleo, si quieres sanarte de una enfermedad debes aportar tu diezmo. ? Dios dijo: traed los diezmos. Cuando usted da su diezmo, Dios abre las ventanas del cielo y derrama bendiciones. ? El diezmo no es solo del sueldo, también de su jubilación o su pensión. ? Si no aportas tu diezmo el dinero va desapareciendo porque el demonio devorador ha entrado. ? Saquen todas las monedas que ustedes tienen. Yo no quiero sacar diez centavos. Eso no existe. Quiero todas las monedas porque ellas representan la miseria. ? Si diezmas consigues trabajo. El diezmo no es una donación es una devolución. ? Honra a Dios con tus bienes. El tema de la recaudación de dinero ha sido sin lugar a dudas el gran invento-negocio de Macedo. A diferencia de otros cultos pentecostales que prometen a sus fieles la felicidad en el ?mas allá?, Macedo asegura que Dios dará las gratificaciones de sus fieles aquí en la Tierra. De allí que si uno entrega mas dinero tendrá mas posibilidades de ser rico en esta vida. Macedo dice: “Yo no sigo a un Dios pobre. Si su Dios es pobre es porque sus pensamientos son pobres… La pobreza es del diablo; no de Dios”. Un dato interesante es que no solamente la Iglesia Católica denuncia a la Iglesia Universal. Las Asociaciones Evangélicas del Brasil los han denunciado por “utilizar métodos manipulativos para obtener dinero”. Martín Dreher, un prestigioso pastor luterano brasileño expresa que este grupo “es contrario a todo lo que uno se imagina como Iglesia, pues hay una mezcla de lo comercial con lo divino. La gracia y la comunicación dejan de ser temas centrales y también del pecado. Los demonios son culpables por todas las desgracias del mundo. La función de la Iglesia es ?quebrar hechizos, con un lenguaje que se aproxima mucho a los cultos afro-amerindios”. Un imperio político-económico-religioso En los suplementos económicos de los diarios brasileños se pueden leer este tipo de noticias, sorpresivas para los argentinos,: “La Iglesia Universal factura mas que Autolatina: En un año la Iglesia tuvo una ganancia de 735 millones de dólares mientras que Autolatina solo 337 millones, siendo la mejor empresa privada del país.” En menos de 20 años, Edir Macedo convirtió un pequeño local alquilado de un barrio humilde de Río de Janeiro en el más grande brasileño multinacional. Hoy la Iglesia Universal cuando con 6 millones de fieles y 1.000 millones de ingreso anual que produce, libre de impuestos, sus 3.000 templos distribuidos mayoritariamente en Brasil y en 46 países de todo el mundo. Preguntarse de donde sale el dinero es fácil de responder. La Iglesia Universal cuenta en todos sus templos, mas de 2.000 solo en Brasil, con cinco cultos por día donde los fieles son incentivados a donar su diezmo. Macedo ha organizado su empresa en forma piramidal, él es el dueño, lo siguen un grupo selecto de obispos, que discuten dos veces por año las políticas ha seguir, y más de 7.000 pastores que cobran un sueldo de 700 dólares, reciben una casa y un auto cuando pastorean mas de un templo. Lo que se dice un negocio redondo. Quienes conocen al Obispo Macedo dicen que su sueño es convertir al Brasil en un estado religioso y gobernar con mano dura y mesiánica. El trata de desmentirlo al señalar que “Dios me eligió para predicar el Evangelio al pobre en el espíritu, para liberar a los oprimidos por el diablo y anunciar el perdón de Jesucristo”. Lo concreto es que Macedo concentra su capital, además de sus templos, en ser el dueño más importante de medios de comunicación. Es el propietario de dos periódicos con más de un millón de ejemplares, de 30 emisoras de radio y de la segunda red de televisión más importante del Brasil. En 1989, inesperadamente compró la tradicional cadena de televisión TV Récord con 25 repetidoras en todo el país. En un principio la cadena televisiva se convirtió en un púlpito de 24 horas y muchos creyeron que seria el final de su experiencia televisiva. Pero al poco tiempo contrató un servicio de noticias independiente, adquirió los mejores filmes de Estados Unidos y obtuvo los derechos de televisación del San Pablo, uno de los equipos del fútbol mas populares. Hoy se ha convertido en una rival de la famosa red Globo. Por otra parte en el exterior ha comprado y contratado emisoras en Portugal, Mozambique y Argentina. No conforme con sus negocios religiosos-televisivos, el obispo Macedo decidió incursionar en la política partidaria. La actividad comenzó en 1986 cuando patrocinó varios candidatos a diputados que le prometieron beneficios para la Iglesia. Hoy la Iglesia Universal presenta sus propios candidatos y en las ultimas elecciones logro 34 diputados y se consolidó como la fuerza evangelica mas importarte de la Camara de Diputados en Brasil. El proyecto político de Macedo es muy serio. La consigna es Hermano, vota por hermanos. Para su triunfo político no escatima esfuerzos. Solo en San Pablo distribuye mas de un millón y medio de alimentos. Para el sociólogo brasileño Alexandre Fonseca existen varios motivos para que los fieles no duden en votar los candidatos de la Iglesia Universal, pero sobre todo sobresale la idea de que son perseguidos. El mismo Macedo decía en un acto masivo en el Maracaná: “Nos persiguen porque estamos en el camino cierto. Tenemos que escoger de acuerdo con aquellos que nos van a ayudar. Los otros nos persiguen, la Iglesia Católica nos persigue”. Por otro lado no debemos olvidarnos que en esta secta donde conviven el fanatismo, la ignorancia y la alienación es mas sencillo presionar a los adeptos que voten a los propios candidatos ya que viven bastante aislados de la sociedad real. Macedo les pide a sus fieles que se aíslen del mundo: “busca la amistad entre la gente de la misma fe y evita cualquier charla o contacto que pueda comprometer tu salvación”. A mediados de 1990 la Justicia brasileña comenzó a investigar al Obispo Macedo y los negocios de la Iglesia Universal. En 1992 terminó preso durante 12 días acusado de defraudación y malversación ya que su cuenta bancaria había acumulado mas de 100 millones de dólares. Al final sus abogados lograron la absolución en el proceso judicial. En 1995, Carlos Magnos de Miranda, un obispo disidente de la Iglesia Universal, relató que narcotraficantes colombianos habían entregado en 1989 varios millones de dólares para la compra de TV Récord, la cadena televisiva; que Macedo utilizaba la Iglesia para el lavado de dinero del Cartel de Cali y utilizaba un doble contabilidad para evadir al fisco. Las declaraciones produjeron un gran revuelo en la sociedad brasileña. La Justicia comenzó a investigar a Macedo por fraude fiscal, extorsión a sus fieles para obtener contribuciones y lazos con el narcotrafico. El juez Guillermo Calmon allanó 12 locales de la secta y ordeno levantar el secreto bancario de las empresas y de los lideres de la Iglesia Universal. Paralelamente, la red televisiva Globo aprovecho para darle el golpe final a la Iglesia Universal. Mostró en la pantalla, una y otra vez, imágenes del obispo Macedo enseñándole a sus pastores a pedir dinero: ¿Entienden cómo es? Si quieren ayudar, bien. Si no, pueden irse al infierno. O contribuyen o se condenan. En otra escena se lo ve a Macedo y otros pastores en cuclillas sobre un montón de billetes. Pero faltaba la gota que rebasaría el vaso. La red Globo obtuvo un vídeo donde se observa en el escenario de un templo a un pastor de la Iglesia Universal del Reino de Dios pateando y rompiendo en pedazos la figura de la patrona del Brasil, Nuestra Señora de Aparecida. Ante la gravísima situación que irritó a millones de católicos brasileños y que anunciaba una guerra santa, la Confederación Nacional de Obispos (CNBB) pidió a los fieles no responder los ataques y solo realizar actos de desagravio a la patrona del Brasil. Paralelamente Macedo, desde su residencia en los Estados Unidos, pidió disculpas a la grey católica justificando la juventud del pastor, aunque su respuesta no fue muy creíble ya que en otros discursos ha señalado: “No somos locos ni idiotas para venerar una imagen de madera, metal o piedra”. En la Argentina La Iglesia Universal del Reino de Dios llegó a la Argentina en 1990. En un principio se instalaron más activamente en el interior del país, especialmente en las provincias del Norte y la capital de Córdoba. Cuando se consolidaron empezaron una actividad agresiva en Capital y Gran Buenos Aires con la apertura de gran cantidad de templos. En octubre 1995 el Obispo Macedo viajó a Buenos Aires e inauguró un moderno edificio de cinco plantas ubicado en Avenida Rivadavia 7258, a pocas cuadras de la plaza Flores. Por otra parte en el microcentro abrieron un local en la peatonal Lavalle al 940. A partir del crecimiento masivo en el país compraron las 24 horas de programación de Radio Argentina, una AM con llegada a todo el territorio nacional. La radio tiene un formato similar a las emisoras brasileñas donde se promocionan las actividades de la Iglesia Universal. La conducción de los programas la realizan pastores brasileños que hablan portuñol. Los títulos de los programas son similares: Punto de Fe, Pare de Sufrir, Línea Directa, Milagros de Fe, etc. En todos se pasan testimonios de fieles que han vencido al demonio o que gracias al diezmo son personas felices. La emisora no tiene casi publicidad. Merece recordarse que el CONFER no autoriza por ley que ningún grupo religioso extranjero obtenga una licencia. A mediados de 1995, la Iglesia Universal había comprado el cierre de transmisión de Canal 9 pero el escándalo del lavado de dinero en Brasil llevó a que las autoridades de la emisora levantaran el ciclo. En enero de 1996 el Registro Nacional de Cultos a cargo del Dr. Angel Centeno paralizó la apertura de seis nuevos locales y las radicaciones de pastores brasileños debido al agravio sufrido por otra religión, en este caso la católica, por la destrucción de la imagen de la virgen María. Cuatro meses después la situación se regularizó cuando los responsables de Argentina pidieron disculpas por lo sucedido en Brasil. Actualmente residen en el país aproximadamente 20 pastores de origen brasileño. Paralelamente a la actuación del Registro de Cultos, el Juzgado Federal N° 3 a cargo del juez Ballesteros los investigó de oficio por el supuesto delito de lavado de dinero, sin que se pudiera obtener pistas concretas.

Lo milagroso de los milagros

Por: Sharon Calderón Gordo

 La Iglesia de Roma sigue tolerando y aún favoreciendo, en pleno siglo XXI, que se introduzcan nuevos e increíbles cultos supersticiosos En enero de 2005 se adelantaron parte de las conclusiones de la «comisión de expertos» (o «consejo de sabios», que diría el otro) encargados de juzgar si la maravilla de la virgencita de Civitavecchia, esto es, que llore sangre, es un fraude bien tramado o una realidad inamovible. El afortunado propietario de la figura mariana, un electricista italiano llamado Fabio Gregori, sostuvo públicamente que, en febrero de 1995, la estatuilla que el sacerdote español Pablo Martín le trajo desde Bosnia-Herzegovina, había llorado sangre, y que no lo hizo sólo una vez, sino en varias ocasiones.

Curiosamente en el lugar del que procede la figura, Medjugorje, ya se daban desde 1981 supuestas apariciones de la Virgen, a las que Roma trataba con la prudencia y «mano izquierda» que ha caracterizado a la Iglesia Católica. El secretario de la Comisión para la Doctrina de la Fe (de la que era prefecto el Cardenal Joseph Ratzinger, alias Papa Benedicto XVI), Tarcisio Bertone, escribió en 1998, en respuesta al requerimiento del obispo francés Gilbert Aubry: CONGREGATIO PRO DOCTRINA FIDEI Pr. N. 154/81-06419 Ciudad del Vaticano, Palacio S. Oficio 26 de mayo, 1998 A Su Ecc. Mons. Gilbert Aubry, Obispo de Saint-Denis de la Reunión Excelencia, con la carta del 1º de enero 1998 Vd. somete a este Dicasterio diversas cuestiones concernientes a la posición de la Santa Sede y del Obispo de Mostar, con referencia a las llamadas «apariciones» de Medjugorje, a las peregrinaciones privadas y a la atención pastoral de los fieles que llegan a aquel lugar.

Al respecto y considerando imposible responder a cada una de las peticiones planteadas por vuestra Excelencia, debo ante todo precisar, que no es norma de la Santa Sede asumir, en primera instancia, una posición propia y directa sobre supuestos fenómenos sobrenaturales. Este Dicasterio, por lo que concierne a la credibilidad de las «apariciones» en cuestión, se atiene sencillamente a lo establecido por los obispos de la ex-Yugoslavia, en la declaración de Zadar del 10.4.1991.: «…En base a las indagaciones realizadas hasta hoy, no es posible afirmar que se trate de apariciones o de revelaciones sobrenaturales». Tras la división de Yugoslavia en diferentes naciones independientes, correspondería ahora a los miembros de la Conferencia Episcopal de Bosnia-Herzegovina, reemprender eventualmente el examen de la cuestión y emitir, si el caso lo requiere, nuevas declaraciones.

Cuanto afirma S. E. Mons. Peric en una carta al Secretario General de Famille Chretiénne, es decir que «Mi convicción y posición no es sólo `No consta la sobrenaturalidad`, sino igualmente aquella de `consta la no sobrenaturalidad de las apariciones o revelaciones de Medjugorje`», debe considerarse como expresión de una convicción personal del Obispo de Mostar, el cual, como ordinario del lugar tiene todo el derecho de expresar lo que sea, pero será siempre una opinión personal.

Finalmente y por lo que respecta a las peregrinaciones a Medjugorje realizadas privadamente, esta Congregación retiene que son permitidas a condición de que no sean consideradas como una autentificación de los acontecimientos en curso y que requieren aún, un examen por parte de la Iglesia. Mons. Tarcisio Bertone (secretario de la Congregación presidida por el Card. Ratzinger) La declaración de Zadar a la que se refiere el Secretario de la Congregatio pro doctrina fidei tuvo lugar durante la sesión ordinaria de la Conferencia episcopal de Yugoslavia, celebrada del 9 al 11 de abril de 1991 y ha servido como referencia de todas las declaraciones oficiales de la Iglesia en lo que a las apariciones de Medjugorje se refiere: Los obispos, desde el mismo comienzo, han venido siguiendo los acontecimientos de Medjugorje a través del Obispo de la diócesis (Mostar), la comisión de Obispos y la comisión sobre Medjugorje, de la Conferencia de Obispos de Yugoslavia. Basándose en las investigaciones hasta ahora realizadas, no puede afirmarse que se esté tratando de apariciones sobrenaturales y revelaciones.

Sin embargo, las numerosas reuniones de fieles que, desde diferentes partes del mundoacuden a Medjugorje, inspirados tanto por motivos de fe como por otros varios, requieren la atención y el cuidado pastoral, primeramente del Obispo diocesano, y con él, también de los otros Obispos, para que, en Medjugorje y en todo aquello que esté relacionado con ello, sea promovida una sana devoción a la bienaventurada Virgen María, de acuerdo con la enseñanza de la Iglesia. Para este propósito, los Obispos darán directrices litúrgico-pastorales apropiadas. Asimismo, a través de su comisión, continuarán manteniéndose cercanos, e investigando todo cuanto acontece en Medjugorje. Los Obispos de Yugoslavia (10-04-1991) Sorprende saber que el actual Obispo de Mostar, Monseñor Ratko Peric, tal y como hiciera su antecesor en la diócesis, Mons. Pavao Zanic, sostiene que las apariciones de la Virgen no son auténticos milagros.

Según algunos la negativa de Ratko Peric respondería a cuestiones personales: las malas relaciones con la congregación franciscana, responsable de la parroquia de Medjugorje. De hecho, en la página «oficial» de las apariciones de Medjugorje se hace alusión a ese más que posible enfrentamiento entre el obispado y los franciscanos: A menudo sucede que los organizadores de las peregrinaciones, líderes de los Centros de Paz y de los grupos de oración plantean diversas preguntas sobre novedades espectaculares con respecto a las apariciones de la Virgen, a presuntas declaraciones de los videntes y a la posición de los franciscanos de Herzegovina. […] Todos los franciscanos que actualmente viven en la parroquia de Medjugorje, cumplen su función con el mandato del obispo local Mons. Ratko Peric, y tienen mandato canónico para el cumplimiento de su servicio sacerdotal. (http://www.medjugorje.hr) Sobra decir que esta página web, que se define como «voz oficial» de «todas las informaciones importantes y necesarias vinculadas a los acontecimientos de Medjugorje», está auspiciada por los frailes franciscanos de Medjugorge. Baste decir que, para lo que aquí nos interesa, esto es, ejemplificar la actitud de la Iglesia de Roma ante los milagros, las «apariciones de Medjugorge» suponen un «caso práctico» de incuestionable valor.

La respuesta de Roma es «clara»: no afirmamos, pero tampoco negamos. Y al amparo de esta prudente respuesta, lo cierto es que las apariciones de Medjugorge se han convertido, para miles de devotos seguidores, en apariciones verdaderas. Toda una maquinaria organizativa en torno a las «visiones» de seis adolescentes en 1981 que incluye una página web traducida a siete idiomas (croata, inglés, francés, alemán, italiano, polaco y español) en la que se puede estar perfectamente informado de todo lo relacionado con las apariciones marianas: últimas apariciones, actualidad de los «videntes», una descripción detallada de la virgen (aproximadamente 1,65 m. de altura, unos 60 kg. de peso, de entre 18 y 20 años, de piel blanca, siempre de pie…), los mensajes transmitidos, llamativas estadísticas (por ejemplo, más de 18 millones y medio de «santas comuniones distribuidas»), programación semanal de oraciones, guía del «santuario», programación de encuentros internacionales (el próximo mes de marzo se celebrará ya la décimo tercera edición de los «encuentros internacionales de líderes de centros de paz, grupos de oración, de peregrinos y de asociaciones caritativas de Medjugorje», al que se puede uno inscribir por el módico precio de 60 euros por persona). Todo un ejemplo de prudencia con unos acontecimientos que, si bien, no tienen por qué ser verdaderos, la cuestión sobre su «veracidad» es ya irrelevante.

La historia de los milagros o sucesos maravillos es cruel y no deja en muy buen lugar al crédulo prójimo que prefiere ver la intervención divina detrás de asuntos que más tienen que ver con el genio (o el ingenio) humano. De nada ha de servir que se muestre con hechos irrefutables las mentiras de los milagros, porque el milagro no es únicamente ese suceso increíble, que se sale fuera de la norma, el milagro es toda una nebulosa de creencias, normas, &c. tan difícil de penetrar y destruir que ni la realidad misma puede con ella. ¿Si no cómo explicar el caso de la sangre del santo Genaro? Cuando Nápoles se entrega a la licuación del contenido del relicario de plata, debería tener en cuenta que su amado santo no sólo resistió, según dicen, las llamas de la hoguera en la que le arrojaron, las fauces de las bestias salvajes a las que le entregaron, sino también a las conclusiones de L. Garlaschelli, F. Ramanccini y S. della Sala en la revista Nature, que proponen la tixotropía como explicación más que probable del fenómeno de la licuación.

Claro que, como dice el axioma escolástico, «argumento que prueba mucho, nada prueba», y los ardorosos intentos de feroces anticlericales por apartar la licuación del camino del milagro, han hecho que se tenga el mismo respeto por la hipótesis mentalista (aquella que otorga al deseo de los fervorosos napolitanos de ver licuada la sangre la causa del milagro; algo así como un concilio de mentes unidas con un mismo propósito: de sólido a líquido –totalmente ridícula, sobra decirlo–), que por el trabajo de los investigadores italianos, que concluyen: La naturaleza química de la reliquia de Nápoles sólo puede ser establecida abriendo el vial [en el que se encuentra la sangre del santo], pero un análisis completo está prohibido por la Iglesia Católica. Nuestra repetición de este fenómeno parece mostrar este sacrifico como innecesario. ¿Innecesario? Quizá abierto el vial y demostrado el engaño se fortifique la fe del napolitano, porque no se trata aquí de ir contra el hecho concreto, sino contra la creencia que lo sustenta.

Bien sabe Roma que es difícil encontrar, en los tiempos que corren, un suceso maravilloso, y que éste antes que ayudar a la Santa Madre Iglesia, puede hundirla en el ridículo. Y el mismo Feijoo, tratando precisamente sobre «La multitud de milagros» así lo afirmaba, desde una ciudad con reliquias que no hacen milagros, desde Oviedo: «¡Cuántos Párrocos, por interesarse en dar fama de Milagros a alguna Imagen de su Iglesia, le atribuyen Milagros que no ha habido! … debiera tener presente para su observancia la sabia disposición del Santo Concilio de Trento, que manda no admitir milagro nuevo alguno, sin preceder examen, y aprobación del Obispo.» (Feijoo, Cartas eruditas y curiosas, 1:43.) Il portale de la cittá, www.civitavecchia.com, da cuenta del suceso «paranormal […] que ha suscitado la atención del Santo Padre», así dice, en la sección dedicada a «Atracciones de la ciudad», junto a otros indudables atractivos turísticos como Il mare, il porto turistico Riva di Traiano, un piccolo centro termale, y varios itinerarios turísticos por dentro y fuera de la cittá.

La cuestión está en conocer los motivos que han llevado a las portadas de los algunos importantes periódicos la noticia del milagro sin que éste haya sido reconocido por Roma. La primera de las razones quizá sea que el autor del famoso informe que confirmaría el suceso como de «naturaleza divina» ha sido elaborado por Vittorio Messori, periodista italiano que ya entrado en años abrazó la religión católica, y editor literario del best-seller, Cruzando el umbral de la esperanza, de Juan Pablo II. Otro de los nombres relevantes que figuran en el informe es el de Girolamo Grillo, Obispo de Civitavecchia-Tarquina, cuyo interés para la investigación, según lo que el periódico el Corriere della Sera ha filtrado, radica en su «escepticismo».

Dice Messori en sus papeles que la virgen lloró entre las manos de Grillo, ¿qué podía hacer el obispo? Un geólogo quizá hubiera sacrificado la figura y la hubiera roto en mil pedazos, para someterlos a un minucioso análisis, un químico quizá hubiera obtenido una muestra del líquido que brotaba de la figura para analizarlo… pero el obispo, ¿qué podía hacer el obispo?: «casi desmayado, me dejo caer en una silla, he podido morir del impacto; sufrí un shock tremendo, que me dejó trastornado también durante los días siguientes». Bien es cierto que la figura fue sometida a varios análisis, pero la duda vuelve a planear sobre el incauto escéptico cuando descubre que esos análisis fueron realizados en la conocida Clínica Gemelli (a causa de los continuos ingresos de Juan Pablo II), unida a la Universidad Católica del Sagrado Corazón, fundada en 1921, entre otros, por el franciscano Agustín Gemelli. Fray Gemelli fue un encendido defensor de los milagros de Lourdes «contra algunos círculos médicos ligados a la masonería, los cuales trataban de difundir entre el pueblo y la clase culta sus negaciones y su agnosticismo» (extraído de la biografía de Agustín Gemelli que las páginas de la Universidad Católica ofrece). Vitorio Messori, el que algunos llaman «confidente del Papa», Girolamo Grillo, el Obispo de Civitavecchia y el «prestigioso experto mariano», el teólogo Stefano de Fiores, son tres de los pilares sobre los que se sustenta la afirmación de que, efectivamente, estamos ante un milagro. ¿Se desvanecería el milagro si la investigación fuese llevada a cabo por budistas, musulmanes o, mejor, ateos? Seguramente alguna vocación tambalearía, pero, al igual que ocurre con la sangre de San Genaro, el milagro hunde sus raíces en una nebulosa tan espesa que aún demostrándose falso, seguirá figurando como attrazione de la cittá.

Poder Papal

Lo que ahora llamamos papas eran al principio los obispos de Roma (un obispo entre obispos hermanos de otras ciudades). Luego ellos se hicieron papas, con poder sobre toda la Iglesia.
Luego se hicieron tan poderosos que fueron capaces de destronar a reyes y emperadores. Se hicieron tan poderosos que fueron capaces de obligar a los reyes a usar su poder secular para hacer cumplir la Inquisición, que era conducida por sacerdotes y monjes Católicos.
En 1870, el Papa, fue declarado, infalible.
El proceso de aumentar el poder papal fue influenciado por documentos falsificados que cambiaron la percepción de la gente de la historia del papado y de la Iglesia.
Una de las falsificaciones más famosas es el ” Pseudo-Isidorian Decretals, ” que fueron escritos alrededor del 845 Año de Cristo. (También conocidos como ” Falso Decretos “.)
Consisten de 115 documentos que supuestamente han sido escritos por los primeros papas.
La Enciclopedia Católica admite que estas son falsificaciones.
Dice que el objetivo de estos documentos falsificados era permitir a la Iglesia ser independiente del poder secular, e impedir al laicado gobernar la Iglesia. En otras palabras, su objetivo era aumentar el poder del Papa y la Iglesia Católica. Además de los documentos que eran falsificaciones totales, han sido alterados documentos genuinos. (Ciento veinticinco documentos genuinos tienen material falso agregado) lo que aumento el poder del Papa. Muchos documentos tempranos han sido cambiados para decir lo opuesto a lo que decían al principio. Una de las falsificaciones es una carta que falsamente ha sido atribuida a San Ambrosio.
Decía que si una persona no está de acuerdo con la Santa Sede, entonces él o ella es un hereje.
Esto es un ejemplo de cómo el poder Papal ha sido promovido proclamando fraudulentamente la autoridad de los Primeros Padres sumamente respetados. Otra falsificación famosa del siglo noveno fue la “Donación de Constantino”.
Demandará que el Emperador Constantino diera las provincias occidentales del Imperio romano al Obispo de Roma. El Papa acostumbraba reclamar autoridad en asuntos seculares. Cuando los Cristianos griegos intentaban discutir cuestiones con la Iglesia de Roma, los Papas a menudo usaban documentos falsificados para destruir sus reclamos. Esto pasó con tanta frecuencia que durante 700 años los Griegos se referían a Roma como ” la casa de las falsificaciones “.
Durante trescientos años, los “Decretos Pseudo-Isidoros” y otras falsificaciones han sido usadas por los Papas Romanos para reclamar autoridad sobre la Iglesia en el Este.
El Patriarca de Constantinopla rechazó estos falsos reclamos de primacía. Esto terminó en la separación de la Iglesia Ortodoxa de la Iglesia Católica Romana. En medio del siglo veinte, un monje llamado Gracian escribió el “Decretum”, que se convirtió en la base para el Derecho canónico (el sistema legal para controlar la Iglesia Católica). Contenía numerosas citas de documentos falsificados.
Gracian sacó muchas de sus conclusiones de aquellas citas. Gracian sacó 324 pasajes que supuestamente habían sido escritos por los papas de los primeros cuatro siglos. De aquellos pasajes, sólo once son genuinos. Las otras 313 citas son falsificaciones.
En el decimotercer siglo, Tomás de Aquino escribió la ” Summa Theologica ” y numerosos otros trabajos. Sus escritos son la base para la teología escolástica. Aquino uso el “Decretum” de Gracian para las citas de los padres de la Iglesia y los primeros papas. [Note 9] Aquino también usó documentos falsificados que él pensó eran genuinos. [Note 10] La importancia de la teología de Tomás de Aquino puede verse en la encíclica del Papa Pío X sobre el sacerdocio.
En 1906, Pío dijo que en su estudio de filosofía, teología, y Escritura, los hombres que estudian para el sacerdocio deberían seguir las direcciones dadas por los papas y la enseñanza de Tomás de Aquino. [Esta encíclica papal está disponible en línea Nota 11 que da direcciones.] William Webster es el autor ” de la Iglesia de Roma en el Foro de la Historia “. (Recomiendo este libro.) Su sitio web tiene un artículo titulado ” Falsificaciones y el Papado: la Influencia Histórica y el Empleo de Falsificaciones en la Promoción de la Doctrina del Papado “.
El artículo da información detallada sobre los ” Decretos Pseudo-Isidoros ” y otros documentos falsificados, mostrando su influencia sobre el papado y sobre la Iglesia católica.

Cuatro citas de su artículo están debajo.
” En medio del siglo noveno, comenzó un cambio radical en la Iglesia Occidental, que dramáticamente alteró la Constitución de la Iglesia, e instaló el trabajo fundamental para el desarrollo completo del papado. El papado nunca podría haber surgido sin una reestructuración fundamental de la Constitución de la Iglesia y de las percepciones de la gente de la historia de aquella Constitución. Mientras los hechos verdaderos de historia de Iglesia fueran bien conocidos, esto serviría como un parachoques contra cualquier ambición ilegal. Sin embargo, en el 9o siglo, ocurrió una falsificación literaria que revolucionó completamente el antiguo gobierno de la Iglesia Occidental. Esta falsificación es conocida como los “Decretos Pseudo-Isidoros, ” escrito alrededor del 845 Año del Señor.
Los “Decretos” son una completa fabricación de la historia de la Iglesia. Ellos exponen precedentes para el ejercicio de la autoridad soberana de los papas sobre la Iglesia universal antes del siglo cuarto y hacen parecer que los Papas siempre ejercieron el dominio soberano y tuvieron la autoridad final hasta sobre Concilios de Iglesia.
Los hechos históricos revelan que el Papado nunca fue una realidad en lo que se refiere a la Iglesia universal. Hay muchos historiadores Católicos eminentes que han declarado sobre ese hecho así como sobre la importancia de las falsificaciones, sobre todo los de “Pseudo-Isidoro”. Uno de esos historiadores es Johann Joseph Ignaz von Dollinger.
Él fue el historiador Católico más renombrado del siglo pasado, quien enseñó la historia de la Iglesia durante 47 años como Católico Romano (Webster cita extensamente de Dollinger) además de “Decretos Pseudo Isidoros” había otras falsificaciones que han sido exitosamente usadas para la promoción de la primicia de la doctrina Papal. Un caso famoso es el de Tomás de Aquino.

En 1264 Año del Señor. Tomas fue autor de un trabajo titulado ‘Contra los Errores de los Griegos’. Este trabajo se ocupa de las cuestiones de debate teológico entre las Iglesias griega y romana en aquellos días sobre tales asuntos como la Trinidad, la Procesión del Espíritu Santo, el Purgatorio y el Papado. En su defensa del papado Tomas basa prácticamente todo su argumento en las citas falsificadas de los Padres de la Iglesia…. Estas citas falsas tuvieron enorme influencia sobre muchos teólogos Occidentales en siglos sucesivos. Los reclamos de autoridad del catolicismo romano finalmente avanzan sobre la institución del papado.
El papado es el centro y la fuente de la que fluye toda autoridad para el catolicismo romano.
Roma hace mucho ha proclamado que esta institución ha sido establecida por Cristo y ha estado vigente en la Iglesia desde el principio mismo. Pero el registro histórico da una imagen muy diferente.
Esta institución ha sido promovida principalmente por la falsificación del hecho histórico por el extenso empleo de falsificaciones como lo demuestra el contrito Tomás de Aquino con el Papado.

Opus Dei: la telaraña del poder

Por: Sanjuana Martínez

 

LA IGLESIA CATÓLICA SANTIFICA A ESCRIVÁ DE BALAGUER.

Proceso
Durante el papado de Juan Pablo II hay un beneficiario: el Opus Dei.
Su estatus de “diócesis supranacional” institucionalizó su poder y radicalizó la guerra intestina en el Vaticano. Los ejemplos concretos son contados por el grupo Los Discípulos de la Verdad en el libro A la Sombra del Papa enfermo.
Los escándalos en el pontificado de Juan Pablo II y la lucha por la sucesión, publicado por Ediciones B. En el capítulo “Los pecados del Papa Wojtyla” el libro hace un recorrido por los escándalos de corrupción, los negocios ilegales y los apoyos del Vaticano a los regímenes dictatoriales de, entre otros, América del Sur.
En el apartado titulado “El obispo 007” detalla las responsabilidades de Juan Pablo II en el escándalo financiero del banco pontificio IOR-Ambrosiano, dirigido por Monseñor Paul Marcinkus, confirmado en su puesto por Wojtyla. “La quiebra del Banco Ambrosiano fue una colosal estafa que costó a los acreedores y a los contribuyentes italianos 287 millones de dólares y a los fieles de la Iglesia al menos 241 millones de dólares.

La estafa fue posible por la objetiva connivencia de la banca papal, y el IOR sólo pudo ser cómplice gracias a la anuencia –implícita o explícita– de Juan Pablo II.
El escándalo del IOR-Ambrosiano costó la vida a Roberto Calvi. Si se trató de un suicidio, “monseñor Marcinkus estuvo entre quienes empujaron a Calvi a su desatinado gesto”.
En cualquier caso, “el pontífice polaco no pronunció una sola palabra de cristiana congoja ni de humana piedad por la muerte violenta del banquero católico-masón, que durante tantos años había negociado en nombre y por cuenta de las finanzas vaticanas.
“Tampoco tras la bancarrota y la muerte de Calvi (en junio de 1982) el Papa Wojtyla estimó oportuno renovar la cúpula, los métodos y las finalidades de, a todos los efectos, su banca personal. Es más: atribuyó a monseñor Marcinkus el nuevo cargo de gobernador del Estado vaticano.
Un amigo del Santo Padre, entretanto, se afanaba para impedir que salieran a la luz nuevas pruebas de las responsabilidades de la banca papal en el asunto del IOR-Ambrosiano”.

Luego, en el capítulo “La telaraña del Opus Dei”, el libro detalla casos ilustrativos de la expansión del poder del Opus Dei en el Vaticano. “La facción masónico-curial tenía cada vez mayores dificultades a causa del asunto del IOR- Ambrosiano (banco del Vaticano). La Iglesia de Roma había sido arrastrada a un escándalo de los que marcan época: una bancarrota de mas de mil millones de dólares, un escenario de masonería y criminalidad financiera internacional, un banquero ahorcado en Londres con una puesta en escena paraesotérica.

Un drama cuyo principal protagonista había sido el arzobispo Paul Marcinkus, banquero personal de Juan Pablo II y representante destacado de la facción “masónica” de la Curia vaticana… “También el escándalo del petróleo, que estalló en Italia en el otoño de 1980, con el arresto del general comandante de los `carabinieri` Raffaele Giudice, afiliado a la P2 (Logia masónica) y artífice de una estafa petrolera a la Hacienda Pública de más de dos billones de liras, acabó por rozar a comienzos de 1983, al Vaticano a través de uno de los presuntos jefes de la ente masónico-curial, el vicario de la diócesis de Roma, cardenal Ugo Poletti.
“En diciembre de 1982 el vicario de Juan Pablo II había sido interrogado por los magistrados de la fiscalía de Turín en la basílica de San Juan en Laterano (es decir, en territorio vaticano), en relación con una carta que había enviado años antes el presidente del Consejo de Ministros, Giulio Andreotti, para solicitar el nombramiento del general Giudice al mando de los `carabinieri`.

El purpurado negó haber escrito semejante misiva y se proclamó del todo ajeno a los hechos. “De la fiscalía de Turín trascendió la noticia de que los magistrados estaban en posesión tanto de la carta de Poletti como de la respuesta del honorable Andreotti, y la prensa se hizo eco de la filtración. Entonces el purpurado dispuso difundir a través de la Vicaría de Roma un desmentido oficial.
“El desmentido de la Vicaría era una ostensible mentira. En efecto, en el curso de un segundo interrogatorio, el 13 de enero de 1983, los magistrados enseñaron al desfachatado vicario del Papa una copia de las dos cartas (tanto la manuscrita de Poletti como la respuesta del honorable Andreotti) y el purpurado no pudo más que admitir su autenticidad”.
Según los autores, en el verano de 1974 Giudice recibió el nombramiento de comandante general de los “carabienieri”. “(…) El frente central del desencuentro entre las dos facciones eran los nombramientos de obispos y cardenales, así como los distintos cargos cúrales.

También aquí el nuevo poder del Opus Dei se manifestó con decisión, discreto pero inexorable, sellado por las periódicas audiencias, públicas y privadas concedidas por el pontífice al prelado de la Obra, monseñor Álvaro del Portillo. “Juan Pablo II, durante el consistorio del 2 de febrero de 1983, nombró cardenal a monseñor Alfonso López Trujillo, arzobispo colombiano, enemigo jurado de la Teología de la Liberación y muy próximo al Opus Dei.
El 12 de abril designó arzobispo de Madrid al prelado de origen vasco Ángel Suquía Goicoechea, muy cercano al Opus Dei y el siguiente 20 de agosto nombró obispo al sacerdote peruano del Opus Juan Antonio Ugarte Pérez, con el cual ascendían a cinco los obispos oficialmente miembros de la Obra (y todos hispánicos)”.
El incidente en Nicaragua
El libro describe la posición de la Iglesia sobre los sacerdotes Miguel d`Escoto y Ernesto Cardenal, los dos miembros del gobierno sandinista, en ocasión de un viaje del Papa a Managua en 1979: “Mientras ejerzan sus funciones públicas (los dos sacerdotes) se abstendrán en público y en privado del ejercicio del ministerio sacerdotal”, decía la Santa Sede en abierta oposición a los cargos desempeñados por ambos hombres. “La facción opusdeísta quería que la peregrinación papal a Managua fuera una ejemplar cruzada antimarxista, en tanto que la masónico-curial estaba empeñada en tutelar la realpolitik en un país cuya situación sociopolítica y religiosa era compleja e incandescente.
Este enfrentamiento había comportado la llamada al Vaticano del nuncio apostólico en Managua, el arzobispo Andrea Cordero Lanza di Montezemolo, para consultas.
“En la capital nicaragüense, el 4 de marzo, Juan Pablo II fue recibido por el gobierno sandinista, que dirigía Daniel Ortega. Frente al Santo Padre el ministro sacerdote Ernesto Cardenal se arrodilló, pero el pontífice le reservo un estallido de ira: “¡Ponga en orden su situación con la Iglesia!”.
Lo intimidó con evidente brusquedad al tiempo que lo señalaba con el dedo.
“Poco después, durante la solemne misa al aire libre en la plaza Diecinueve de julio de 1979, Juan Pablo atacó frontalmente a la Iglesia Popular y a la Teología de la Liberación (`compromisos ideológicos inaceptables`, `opciones temporales`, `concepciones de la Iglesia que suplantan a la verdadera`), y reclamó tanto del clero como de los fieles la obediencia a los obispos y al Papa.
Desde la multitud se elevaron exclamaciones de desacuerdo, que el pontífice acalló con un imperioso `¡Silencio! ¡Silencio!` Alguien vociferó: `¡Queremos la paz, la queremos en esta vida!` y Juan Pablo II repuso con impaciencia: `¡La Iglesia es la primera en querer la paz!`.

El discurso del pontífice se vio interrumpido una y otra vez por otros gritos y protestas.
Eran muchos los católicos nicaragüenses que sostenían a la Junta sandinista y a la Iglesia Popular, pero el Santo Padre se mostraba inflexible…
La “restauración”
“El 6 de noviembre (de 1984), el prefecto del exSanto Oficio, cardenal Joseph Ratzinger, salió a la luz. Lo hizo de una manera inusual: mediante una entrevista realizada por el periodista afín al Opus Dei, Vittorio Messori, y sus palabras cayeron en el pantano curial como piedras.
El jefe de la Congregación para la Doctrina de la Fe anunció que la “primavera conciliar” de la Iglesia debía darse por concluida. “Atento a distinguirse de las posiciones más reaccionarias, el Panzerkardinal no llegaba a la osadía de abjurar abiertamente del espíritu innovador del Concilio Vaticano II, pero opinaba que había dado lugar a degeneraciones ya inaceptables… “La facción opusdeísta acogió como una liberación el expeditivo diktat restaurador del heredero de los inquisidores, pero sin ninguna sorpresa.
En efecto, se trataba de una inflexión ampliamente acordada tres años antes (cuando se había confiado al Panzerkardinal el neuráligco sillón de prefecto del exSanto Oficio), y en curso desde hacía algún tiempo.

Una restauración que, por un lado, asumía plenamente las posiciones anticonciliares del Opus Dei contra los denominados `desórdenes` y `decadencia modernista` de la Iglesia, y por el otro ponía fin a las volubles incertidumbres doctrinarias del pontificado wojtyliano provocadas por la facción masónico-curial.

Una coincidencia integrista que permitirá al cardenal Ratzinger permanecer pegado al sillón de prefecto del exSanto Oficio durante todo el largo pontificado wojtyliano, y ser uno de los candidatos fuertes de la Obra para la sucesión del Papa polaco.
“Después de la `restauración` sancionada y oficializada por el cardenal Ratzinger, la escalada del Opus Dei al poder vaticano inició una nueva etapa decisiva el 4 de diciembre de 1984, cuando Juan Pablo II nombró como nuevo director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede —y, por tanto, único portavoz papal —a un periodista español licenciado en medicina: el laico Joaquín Navarro-Valls, miembro numerario de la Obra.

“Esta designación, deseada por el Opus (el anterior director de la Oficina de Prensa vaticana, el padreRomeo Paniciroli, estaba ligado a la coreada curial) provocó fortísimas tensiones en el interior de los Sagrados Muros, porque en aquel punto la `cercanía` del Opus Dei al Papa Wojtyla se había convertido en una verdadera tutela cotidiana.
“La reforma mediática”
“El poder vaticano de la facción masónico-curial, afectado otra vez de manera marginal, se veía agredido por la Obra mediante una estrategia envolvente: el pontífice mediático de los viajes pastorales se dirigía al mundo a través de un portavoz del Opus Dei.
“En efecto, la Oficina de Prensa de la Santa Sede se transformó enseguida por obra de Navarro- Valls en un gabinete de dirección mediática. “Además de aportar a la Oficina de Prensa del Vaticano comprensión de los medios de comunicación occidentales que había escapado a los miembros del clero que le habían precedido, Navarro-Valls se ganó enseguida la confianza del Papa, con quien mantenía contactos más frecuentes que cualquier otra persona, a excepción de monseñor Dziwisz. “El responsable del nombramiento de Navarro-Valls como portavoz del Papa había sido monseñor Martínez Somalo, apoyado por el secretario del pontífice, monseñor Dziwisz.

Las denodadas resistencias del cardenal Casaroli y de monseñor Silvestrini habían resultado vanas. La facción curial intentó ponerse a la radical “reforma mediática”, pero sin éxito. La Oficina de Prensa, en manos del Opus Dei, se separó de la entonces Pontificia Comisión para las Comunicaciones Sociales y se convirtió en un departamento autónomo de la Secretaría de Estado, bajo las directas órdenes del pontífice. “Joaquín Navarro-Valls reestructuró los dicasterios y potenció las estructuras de la Oficina de Prensa, que transformó en un supereficiente megáfono opusiano dedicado a la mistificación y a las `verdades oficiales`.

“El portavoz papal del Opus Dei se convirtió en la sombra parlante de Juan Pablo II en el Vaticano, y sobre todo en sus giras por el mundo, durante esos frenéticos viajes pastorales de los cuales el teólogo Raimundo Panikkar dijo que no eran explosiones populares espontáneas, sino manifestaciones organizadas mediante acuerdos tecnológicos y políticos con la ayuda de millones de dólares y de todo el aparato organizativo de la Iglesia… “La facción opusdeísta lanzó un nuevo ataque antimasónico el 23 de febrero de 1985, desde las páginas de L`Observatore Romano. Tenía como diana implícita a la facción curial y a sus sectores `progresistas`… “Junto con la `primavera conciliar`, la facción opusdeísta había puesto una losa también sobre el deshielo Iglesia-masonería y devuelto la doctrina vaticana a los tiempos de León XIII, el pontífice que en 1892 había escrito: `Recordemos que el cristianismo y la masonería son inconciliables, de modo que inscribirse en una significa apartarse de la otra…` “Teología segura” “A mediados de los años 80 el creciente poder del Opus Dei en el Vaticano constituía sólo un aspecto del expansionismo de la organización integrista –no por casualidad definida como el “pólipo de Dios”– dentro de la Santa Iglesia Romana.

“La lenta labor de la Obra avanzaba silenciosa e inexorable, tanto en el interior como en el exterior de los Sagrados Muros, con la partícipe bendición de Juan Pablo II”.
El libro recoge, un artículo del vaticanólogo Giancarlo Zizola sobre la Obra: “Con el favor del Papa Wojtyla, en los últimos tiempos el Opus Dei se ha enriquecido con nuevos campamentos base a partir de los cuales proseguir su escalada hacia más sólidas posiciones de poder.
El Papa ha autorizado, por ejemplo, la fundación de una nueva facultad de Teología en Roma, el Centro Superior de Estudios Eclesiásticos, filial de la Universidad de Navarra, la más poderosa institución cultural de los rectores de las universidades pontificias existentes: la Gregoriana de los jesuitas, la Angelicum de los dominicos, la Antonianum de los franciscanos, las universidades Salesiana, Urbaniana y Lateranense. Todos respondieron de manera negativa.
Sin embargo, la decisión papal fue positiva. Como título académico el Opus Dei había propuesto la licenciatura. Juan Pablo II hizo aún más: ordenó el doctorado, el máximo.

El objetivo de la nueva fundación universitaria era institucionalizar, en el paisaje `pluralista` de las teologías desarrolladas y enseñadas en Roma, una `teología segura` de estilo tradicionista, pero con el lenguaje modernizador del `estilo Opus`. El Opus Dei no tiene problemas financieros. En noviembre consiguió organizar un encuentro internacional sobre Iglesia y mundo económico en el Vaticano, junto con elcardenal Joseph Höffner de Colonia, presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, que ha confiado al Opus una parroquia de la ciudad, el Instituto de Economía Alemana (órgano científico de la patronal alemana), la Fundación Adenauer y la Unión Internacional Cristiana de Directivos de Empresas.

Un simposio faraónico, que concluyó con una teologización de la economía de mercado, también como modelo para los países en vías de desarrollo, y con un ataque frontal a la Teología de la Liberación (estaban invitados el cardenal Eugenio Sales y los obispos Karl Romer y Boaventura Kloppenburg,adversarios de esa corriente en América Latina)”. “La expansión de la telaraña opusdeísta sobre la Iglesia acentuaba la preocupación y la alarma en vastos sectores de la jerarquía eclesiástica. “En realidad, las evidentes ambigüedades del Opus Dei eran tantas y tales que suscitaban alarma, como demostró Giancarlo Rocca al publicar 53 documentos secretos de la Obra fechados de 1934 a 1983. “Las revelaciones publicadas por Rocca que más han irritado al Opus conciernen, probablemente, a las pruebas del control jerárquico interno sobre todas las actividades económicas, aunque ocultadas bajo diferentes etiquetas. El Opus siempre había negado esta responsabilidad.

Los documentos atestiguan, en cambio, que hasta las sociedades auxiliares (incluidos los bancos) propiedad de grupos de afiliados al Opus están bajo control de la autoridad jerárquica del instituto y deben ser visitadas al menos cada cinco años por el administrador general. “El Opus siempre ha negado tener el secreto como vínculo básico. Ahora se sabe que en 1974 Álvaro del Portillo, entonces procurador general del Opus, pidió al Vaticano la posibilidad de cubrir con el secreto `casas, obras y afiliados`, incluso en relación con los obispos, y que obtuvo una respuesta favorable de la Congregación de los Religiosos. Se hacía creer que los miembros del Opus gozan de la más absoluta libertad. En cambio, revela Rocca, “para ellos existe la obligación, sancionada por un juramento particular, de pedir consejo a su superior en cuestiones de cierta gravedad que afectan al ejercicio de su profesión o sobre otros asuntos, aunque no sean materia directa del voto de obediencia”.

Otro punto: los miembros están constreñidos al secreto de su número, ni siquiera pueden revelar a sus propias familias de origen que han entrado en el Opus. Incluso el reglamento, el ceremonial y la ordenación están cubiertos por el secreto.
“El artículo 7 de las constituciones de 1950 establece que, a pesar de que el Opus no tenga una específica forma de acción externa colectiva, actúa con los socios “mediante el ejercicio de funciones o cargos públicos, o a través de asociaciones legítimamente constituidas”. “Dichas asociaciones –precisa el art.9– pueden ser `culturales, artísticas o pecuniarias` y se llaman `sociedades auxiliares`, las cuales están sujetas `a la autoridad de la jerarquía del instituto`…

“El creciente poder `secreto` laico-eclesiástico del Opus Dei no sólo provocaba turbación en la jerarquía de la Iglesia. El 25 de febrero de 1986, los parlamentarios Franco Bassanini y Stefano Rodotá dirigieron una interpelación al presidente del Consejo de Ministros y al ministerio del Interior italianos para saber `si responden a la verdad las noticias de la prensa sobre la pertenencia al Opus Dei de funcionarios civiles y militares del Estado, así como de directivos de entes y empresas públicos, y si es cierto que dicha asociación está regida por estatutos o códigos secretos”…