Cuando la Religión pisa el césped de la Ciencia

Por: Richard Dawkins

LA SUPUESTA SEPARACIÓN ENTRE AMBAS NO ES TAN PERFECTA

Existe una cobarde blandeza del intelecto que aflige a gente que, normalmente racional, se enfrenta a religiones establecidas desde hace mucho tiempo (aunque, de manera significativa, no con tradiciones más modernas como la Cienciología o los Moonies). S. J. Gould, comentando la actitud del Papa acerca de la evolución en su columna de Natural History, es representativo de una escuela dominante de pensamiento conciliador entre creyentes y no creyentes: La ciencia y la religión no están en conflicto, ya que sus enseñanzas ocupan dominios diferentes… Creo, con todo mi corazón, en un concordato respetuoso, incluso amoroso [el énfasis es mío]… ? Stephen Jay Gould

Bien, ¿en qué consisten esos dos dominios diferenciados, esos “Magisterios No Superpuestos” que deberían apiñarse en un concordato respetuoso y amoroso? De nuevo, Gould: La red de la ciencia cubre el universo empírico: de qué está formado (hecho) y por qué funciona de esta manera (teoría). La red de la religión se extiende sobre cuestiones del significado y el valor moral. ?
Stephen Jay Gould

¿Quién ostenta la moral?
Ojalá fuera tan perfecto. En un momento abordaré lo que realmente dice el Papa sobre la evolución, y luego otras afirmaciones de su iglesia, para ver si realmente están tan bien diferenciadas del dominio de la ciencia. Sin embargo, primero haré un inciso sobre la afirmación de que la religión posee algún tipo de preparación especial sobre cuestiones morales. Esto lo acepta a menudo incluso la gente no religiosa, presumiblemente con el ánimo de esforzarse civilizadamente por concederle al oponente la mejor cualidad que puede ofrecer – por muy débil que sea esa cualidad. La pregunta “¿Qué es lo correcto y lo equivocado?” es una pregunta genuinamente difícil que la ciencia no puede responder. Dada una premisa moral o una creencia moral a priori, la importante y rigurosa disciplina de la filosofía moral secular puede buscar formas científicas o lógicas de razonamiento para sacar a relucir implicaciones ocultas de esas creencias, o inconsistencias ocultas entre ellas. Pero las propias premisas morales absolutas deben provenir de algún otro sitio, presumiblemente de la convicción no argumentada. O, puede esperarse, de la religión – lo que significa una combinación de autoridad, revelación, tradición y escritura. Desafortunadamete, la esperanza de que la religión pueda proporcionar un lecho de roca a partir del cual pueda derivarse nuestra moral (que de otra manera estaría basada en arena), es una esperanza vana. En la práctica, ninguna persona civilizada utiliza las Escrituras como autoridad última para el razonamiento moral. En lugar de eso, escogemos las partes bonitas de las Escrituras (como el Sermón del Monte) e ignoramos alegremente las partes desagradables (como la obligación de lapidar a los adúlteros, ejecutar a los apóstatas y castigar a los nietos de los delincuentes). El propio Dios del Viejo Testamento, con sus celos vengativos y despiadados, su racismo, sexismo y ansias de sangre, no sería adoptado como modelo de comportamiento literal por nadie que usted o yo queramos conocer. Sí, por supuesto que es injusto juzgar las costumbres de una era antigua con nuestros estándares ilustrados. ¡Pero ése es precisamente mi punto! Evidentemente, tenemos una fuente alternativa de convicción moral última que invalida a las Escrituras cuando nos conviene. Esa fuente alternativa parece ser algún tipo de consenso liberal sobre la decencia y la justicia natural que cambia a lo largo del tiempo histórico, frecuentemente bajo la influencia de reformistas seculares. Hay que admitir que eso no suena como un lecho de roca. Pero, en la práctica, nosotros, incluídos los religiosos, le damos una prioridad mayor que a las Escrituras.

 En la práctica, más o menos ignoramos las Escrituras, citándolas cuando respaldan nuestro consenso liberal, olvidándonos de ellas silenciosamente cuando no lo hacen. Y, venga de donde venga ese consenso liberal, nos es accesible a todos nosotros, seamos religiosos o no. De manera similar, los grandes maestros religiosos como Jesús o Gautama Buddha pueden inspirarnos, con su buen ejemplo, a adoptar sus convicciones morales personales. Pero, de nuevo, escogemos nuestros líderes religiosos, evitando los malos ejemplos como Jim Jones o Charles Manson, y podemos escoger buenos modelos de comportamiento seculares como Jawaharlal Nehru o Nelson Mandela. También las tradiciones, por mucho tiempo que haya pasado desde que las seguimos, pueden ser buenas o malas, y utilizamos nuestro juicio secular de la decencia y la justicia natural para decidir cuáles seguir y cuáles abandonar.

La religión sobre el césped de la ciencia
Pero esta discusión sobre los valores morales no era más que una digresión. Ahora regreso a mi tema principal de la evolución y de si el Papa cumple con el ideal de mantenerse fuera del césped de la ciencia. Su “Mensaje sobre la Evolución de la Academia Pontificia de las Ciencias” comienza con un casuístico discurso tergiversador diseñado para reconciliar lo que Juan Pablo II estaba a punto de decir con los pronunciamientos anteriores más equivocados de Pío XII, cuya aceptación de la evolución era comparativamente más reacia y de mala gana. La Revelación nos enseña que [el hombre] fue creado a imagen y semejanza de Dios. […] si el cuerpo humano tiene su origen en materia viva preexistente, el alma espiritual es creada inmediatamente por Dios […] Por consiguiente, las teorías de la evolución que, de acuerdo con las filosofías que las inspiran, consideran a la mente como algo que emerge de las fuerzas de la materia viva, o como un mero epifenómeno de esta materia, son incompatibles con la verdad sobre el hombre. […] Con el hombre, por tanto, nos encontramos ante una diferencia ontológica, un salto ontológico, podríamos decir. Para crédito del Papa, en este punto reconoce la contradicción esencial entre las dos posiciones que intenta reconciliar: “Sin embargo, ¿no va la existencia de esa discontinuidad ontológica en contra de esa continuidad física que parece ser la línea de investigación principal en la evolución, en el campo de la física y la química?” Que no cunda el pánico. Igual de a menudo que en el pasado, el oscurantismo viene al rescate: Considerando el método utilizado en las variadas ramas del conocimiento, es posible reconciliar dos puntos de vista que parecen irreconciliables.

 Las ciencias de la observación describen y miden las múltiples manifestaciones de la vida con creciente precisión y las correlacionan con la línea del tiempo. El momento de transición a lo espiritual no puede ser objeto de este tipo de observación que, sin embargo, puede descubrir, a nivel experimental, una serie de signos muy valiosos que indican lo que es específico del ser humano En lenguaje corriente, hubo un momento en la evolución de los homínidos en el que Dios intervino e inyectó un alma humana en un linaje que previamente era animal. (¿Cuándo? ¿Hace un millón de años? ¿Hace dos millones de años? ¿Entre el Homo erectus y el Homo sapiens? ¿Entre el Homo sapiens “arcaico” y el H. sapiens sapiens?) Es necesaria una inyección súbita, por supuesto, porque de otra manera no habría distinción en la que basar la moralidad católica, que es especiesista hasta la médula. Puedes matar animales adultos como alimento, pero el aborto y la eutanasia son asesinatos porque está implicada vida humana. La “red” del catolicismo no se limita a las consideraciones morales, aunque sólo sea porque la moral católica tiene implicaciones científicas.

La moral católica requiere la presencia de un gran abismo entre el Homo sapiens y el resto del reino animal. Tal abismo es fundamentalmente antievolutivo. La inyección súbita de un alma inmortal en la línea del tiempo es una intrusión antievolutiva en el dominio de la ciencia. Hablando más generalmente, es completamente irrealista afirmar, como hacen Gould y muchos otros, que la religión se mantiene fuera del césped de la ciencia, restringida a la moral y los valores. Un universo con una presencia sobrenatural sería un universo fundamental y cualitativamente distinto de uno que no la tuviera. La diferencia es, ineludiblemente, una diferencia científica. La religión realiza afirmaciones sobre la existencia, y esto significa afirmaciones científicas. Lo mismo es cierto para muchas de las principales doctrinas de la Iglesia Católica Romana. La Inmaculada Concepción, la Asunción corporal de la Virgen María, la Resurrección de Jesús, la supervivencia de nuestras almas tras la muerte: todo esto son afirmaciones de una naturaleza claramente científica. O Jesús tuvo un padre corporal o no lo tuvo. Ésta no es una cuestión de “valores” o “moral”; es una cuestión sobre un hecho formal. Puede que no tengamos la evidencia para responderla, pero es una cuestión científica. Puede estar seguro de que si se descubriese alguna evidencia que apoyara esa afirmación, el Vaticano no se resistiría a promocionarla. O se descompuso el cuerpo de María cuando murió, o fue extraído físicamente de este planeta hacia el Cielo. La doctrina católica oficial de la Asunción, promulgada tan recientemente como en 1950, implica que el Cielo tiene una ubicación física y existe en el dominio de la realidad física – ¿Cómo podría el cuerpo físico de una mujer ir allí de otra manera? No estoy diciendo aquí que la doctrina de la Asunción de la Virgen sea necesariamente falsa (aunque, por supuesto, así lo pienso). Simplemente estoy refutando la afirmación de que está fuera del dominio de la ciencia. Al contrario, la Asunción de la Virgen es evidentemente una teoría científica. También lo es la teoría de que nuestras almas sobreviven a la muerte corporal, y todas las historias de las visitas angélicas, manifestaciones marianas y milagros de todo tipo.

 Hay algo deshonesto y auto beneficioso en la táctica de afirmar que todas las creencias religiosas están fuera del dominio de la ciencia. Por un lado, las historias milagrosas y la promesa de la vida tras la muerte se utilizan para impresionar a la gente sencilla, ganar adeptos y engrosar rebaños. Es precisamente su poder científico lo que les da a estas historias su atractivo popular. Pero, al mismo tiempo, se considera golpe bajo someter a las mismas historias a los rigores habituales de la crítica científica: son temas religiosos y por tanto están fuera del dominio de la ciencia. Pero no se puede jugar a dos bandas. O, al menos, no se debería dejar a los teóricos y proselitistas religiosos que jueguen a dos bandas. Desafortunadamente, demasiada gente, incluyendo a gente no religiosa, está inexplicablemente dispuesta a dejarles. Supongo que es gratificante tener al Papa como aliado en la lucha contra el creacionismo fundamentalista. Es ciertamente gracioso ver cómo se fastidian los planes de creacionistas católicos como Michael Behe. A pesar de ello, si me dieran a elegir entre el fundamentalismo genuino por un lado, y el doblepensamiento oscurantista y nada ingenuo de la Iglesia Católica Romana por otro, sé muy bien cuál prefiriría.

 Sobre el autor
Richard Dawkins es biólogo evolutivo, nació en Nairobi, Kenya, en 1941 y se educó en la Universidad de Oxford. Comenzó su carrera como investigador en los 60, estudiando bajo la dirección del etólogo Nico Tinbergen, ganador del premio Nóbel, y desde entonces su trabajo ha girado en torno a la evolución del comportamiento. Ha obtenido las cátedras Gifford de la Universidad de Glasgow y Sidwich del Newham College de Cambridge. Además ha sido profesor de zoología de las universidades de Oxford y California, ha presentado programas de la BBC y dirigido varias publicaciones científicas. En 1995 se convirtió en el primer titular de la recién creada cátedra Charles Simony de Divulgación Científica en la Universidad de Oxford. Autor de obras muy leídas como El gen egoísta (1976 & 1989). El fenotipo extendido (1982), El relojero ciego (1986), River Out of Eden (1995), Escalando el monte improbable, Destejiendo el arco iris (2000) y La máquina de memes (2000). Copyright © 1998 Richard Dawkins

La Iglesia Universal del Reino de Dios

Por: Alfredo Silletta

 

TOMADO DE SINDIOSES.ORG

La Iglesia Universal del Reino de Dios fue fundada por Edir Macedo en Brasil durante 1977. Macedo, quien se autoproclamó ?Obispo?, anteriormente había trabajado como cajero de la lotería del Estado de Río de Janeiro. Actualmente existen más de 2.000 templos en todo Brasil, con un promedio de 6 millones de miembros. La Iglesia esta en mas de 40 países (por todo América Latina, en algunas ciudades de Estados Unidos, Europa, Africa y Asia). Poseen, solo en Brasil, un Banco, dos periódicos, una revista, 30 emisoras de radio y la red televisiva TV Récord con 25 repetidoras en todo en el territorio. Desde hace varios años la Justicia y el gobierno del Brasil investigan a los lideres por presuntas vinculaciones con el Cartel de Cali y el lavado de dinero. En 1990 instalaron el primer templo en Argentina. Hoy se han expandido por todo el territorio y han adquirido espacios en varias radios de todo el territorio argentino. Inicios y doctrina A los 20 años el joven Edir Macedo abandonó el catolicismo y se convirtió al pentecostalismo, ingresando a la iglesia Nova Vida. Permaneció allí durante 10 años antes de abandonarla por ?elitista?. En 1977, junto a un grupo de amigos abrió un pequeño local en un barrio pobre de Río de Janeiro. Se declaró ?Obispo? y fundó la Iglesia Universal del Reino de Dios. En los primeros tiempos apenas sobrevivía económicamente hasta que una feligresa vendió un terreno y le donó el dinero. En ese momento compro 10 minutos por día en la radio Río Metropolitana. Comenzó el éxito. Para 1980 tenia varias horas de radio y una hora de televisión en el canal Río Tupí. Abrió un local en la ciudad de San Pablo y para 1982 compró la primera emisora radial: Rio Copacabana-. Su carisma, falta de límites y el uso de técnicas de manipulación produjeron una explosión en su iglesia y un crecimiento imparable. Para un observador no estudioso del fenómeno religioso, la Iglesia Universal parecería un grupo similar a otros evangélicos pentecostales. Por ejemplo creen en la deidad de Jesucristo, la Trinidad, la resurrección corporal de Jesucristo y la salvación por gracia a través de la fe. Sin embargo, el obispo Macedo incorporó nuevos elementos a su doctrina que poco tienen que ver con lo bíblico. Para sanarse venden ?piedras de la tumba de Jesús?, ?el agua bendita del río Jordán?, ?la rosa milagrosa?, ?sal bendecida por el Espíritu Santo?. Y como si esto fuera poco invitan a los fieles a participar de las reuniones y ?comer el pan bendecido para curar enfermedades?. Pero la doctrina central del Obispo Macedo es la lucha contra los demonios y la teología de la prosperidad: Demonios y más demonios La Iglesia Universal practica la liberación de demonios en los fieles. En todos sus templos se ora por la liberación de espíritus, tales como hechicería, adulterio, fornicación, celos, pleitos, envidias, borracheras, etc. En uno de sus libros el obispo Macedo dice: “Hay algunas enfermedades que caracterizan posesión(por el diablo): la neurosis, dolores de cabeza constantes, el insomnio, temor, desmayos, o ataques; deseos suicidas, las enfermedades que los doctores no pueden descubrir, vicios y depresión”. Y como si todo esto fuera poco culpa al demonio por la homosexualidad y el SIDA. En el semanario oficial llamado Tribuna Universal puede leerse en la primera página: “SIDA, la epidemia de la década puede curarse si cree (en Jesús)”. En el interior del periódico cuentan que un angoleño, portador del virus mortal comenzó a participar de las sesiones de la Iglesia y que luego de una oración muy fuerte ?sintió? como el mal había sido arrancado de su cuerpo. Luego explican que el joven fue al médico y los síntomas habían desaparecidos. Merece destacarse que todo este tipo de practicas y la culpa constante al diablo produce temor en los fieles y obediencia ciega a las autoridades de la Iglesia. Dinero, dinero y más dinero Desde un principio Edir Macedo copió de los predicadores norteamericanos la llamada teología de la prosperidad. Los fieles deben entregar sus diezmos para no ser conducidos a las garras de Satanás. Un pastor dice sin vacilar: “Hay una guerra adentro de cada uno de nosotros. Dios quiere que usted de, pero el diablo sostiene su billetera. Venga, venga ahora. Mañana usted podría estar muerto. Si usted no paga a Dios, usted paga al diablo”. En la Iglesia Universal las reuniones duran aproximadamente dos horas con la mitad del tiempo dedicada a la Biblia y la otra mitad a recaudar dinero. Veamos otros ejemplos: ? Si quieres salir de la miseria, si quieres obtener un empleo, si quieres sanarte de una enfermedad debes aportar tu diezmo. ? Dios dijo: traed los diezmos. Cuando usted da su diezmo, Dios abre las ventanas del cielo y derrama bendiciones. ? El diezmo no es solo del sueldo, también de su jubilación o su pensión. ? Si no aportas tu diezmo el dinero va desapareciendo porque el demonio devorador ha entrado. ? Saquen todas las monedas que ustedes tienen. Yo no quiero sacar diez centavos. Eso no existe. Quiero todas las monedas porque ellas representan la miseria. ? Si diezmas consigues trabajo. El diezmo no es una donación es una devolución. ? Honra a Dios con tus bienes. El tema de la recaudación de dinero ha sido sin lugar a dudas el gran invento-negocio de Macedo. A diferencia de otros cultos pentecostales que prometen a sus fieles la felicidad en el ?mas allá?, Macedo asegura que Dios dará las gratificaciones de sus fieles aquí en la Tierra. De allí que si uno entrega mas dinero tendrá mas posibilidades de ser rico en esta vida. Macedo dice: “Yo no sigo a un Dios pobre. Si su Dios es pobre es porque sus pensamientos son pobres… La pobreza es del diablo; no de Dios”. Un dato interesante es que no solamente la Iglesia Católica denuncia a la Iglesia Universal. Las Asociaciones Evangélicas del Brasil los han denunciado por “utilizar métodos manipulativos para obtener dinero”. Martín Dreher, un prestigioso pastor luterano brasileño expresa que este grupo “es contrario a todo lo que uno se imagina como Iglesia, pues hay una mezcla de lo comercial con lo divino. La gracia y la comunicación dejan de ser temas centrales y también del pecado. Los demonios son culpables por todas las desgracias del mundo. La función de la Iglesia es ?quebrar hechizos, con un lenguaje que se aproxima mucho a los cultos afro-amerindios”. Un imperio político-económico-religioso En los suplementos económicos de los diarios brasileños se pueden leer este tipo de noticias, sorpresivas para los argentinos,: “La Iglesia Universal factura mas que Autolatina: En un año la Iglesia tuvo una ganancia de 735 millones de dólares mientras que Autolatina solo 337 millones, siendo la mejor empresa privada del país.” En menos de 20 años, Edir Macedo convirtió un pequeño local alquilado de un barrio humilde de Río de Janeiro en el más grande brasileño multinacional. Hoy la Iglesia Universal cuando con 6 millones de fieles y 1.000 millones de ingreso anual que produce, libre de impuestos, sus 3.000 templos distribuidos mayoritariamente en Brasil y en 46 países de todo el mundo. Preguntarse de donde sale el dinero es fácil de responder. La Iglesia Universal cuenta en todos sus templos, mas de 2.000 solo en Brasil, con cinco cultos por día donde los fieles son incentivados a donar su diezmo. Macedo ha organizado su empresa en forma piramidal, él es el dueño, lo siguen un grupo selecto de obispos, que discuten dos veces por año las políticas ha seguir, y más de 7.000 pastores que cobran un sueldo de 700 dólares, reciben una casa y un auto cuando pastorean mas de un templo. Lo que se dice un negocio redondo. Quienes conocen al Obispo Macedo dicen que su sueño es convertir al Brasil en un estado religioso y gobernar con mano dura y mesiánica. El trata de desmentirlo al señalar que “Dios me eligió para predicar el Evangelio al pobre en el espíritu, para liberar a los oprimidos por el diablo y anunciar el perdón de Jesucristo”. Lo concreto es que Macedo concentra su capital, además de sus templos, en ser el dueño más importante de medios de comunicación. Es el propietario de dos periódicos con más de un millón de ejemplares, de 30 emisoras de radio y de la segunda red de televisión más importante del Brasil. En 1989, inesperadamente compró la tradicional cadena de televisión TV Récord con 25 repetidoras en todo el país. En un principio la cadena televisiva se convirtió en un púlpito de 24 horas y muchos creyeron que seria el final de su experiencia televisiva. Pero al poco tiempo contrató un servicio de noticias independiente, adquirió los mejores filmes de Estados Unidos y obtuvo los derechos de televisación del San Pablo, uno de los equipos del fútbol mas populares. Hoy se ha convertido en una rival de la famosa red Globo. Por otra parte en el exterior ha comprado y contratado emisoras en Portugal, Mozambique y Argentina. No conforme con sus negocios religiosos-televisivos, el obispo Macedo decidió incursionar en la política partidaria. La actividad comenzó en 1986 cuando patrocinó varios candidatos a diputados que le prometieron beneficios para la Iglesia. Hoy la Iglesia Universal presenta sus propios candidatos y en las ultimas elecciones logro 34 diputados y se consolidó como la fuerza evangelica mas importarte de la Camara de Diputados en Brasil. El proyecto político de Macedo es muy serio. La consigna es Hermano, vota por hermanos. Para su triunfo político no escatima esfuerzos. Solo en San Pablo distribuye mas de un millón y medio de alimentos. Para el sociólogo brasileño Alexandre Fonseca existen varios motivos para que los fieles no duden en votar los candidatos de la Iglesia Universal, pero sobre todo sobresale la idea de que son perseguidos. El mismo Macedo decía en un acto masivo en el Maracaná: “Nos persiguen porque estamos en el camino cierto. Tenemos que escoger de acuerdo con aquellos que nos van a ayudar. Los otros nos persiguen, la Iglesia Católica nos persigue”. Por otro lado no debemos olvidarnos que en esta secta donde conviven el fanatismo, la ignorancia y la alienación es mas sencillo presionar a los adeptos que voten a los propios candidatos ya que viven bastante aislados de la sociedad real. Macedo les pide a sus fieles que se aíslen del mundo: “busca la amistad entre la gente de la misma fe y evita cualquier charla o contacto que pueda comprometer tu salvación”. A mediados de 1990 la Justicia brasileña comenzó a investigar al Obispo Macedo y los negocios de la Iglesia Universal. En 1992 terminó preso durante 12 días acusado de defraudación y malversación ya que su cuenta bancaria había acumulado mas de 100 millones de dólares. Al final sus abogados lograron la absolución en el proceso judicial. En 1995, Carlos Magnos de Miranda, un obispo disidente de la Iglesia Universal, relató que narcotraficantes colombianos habían entregado en 1989 varios millones de dólares para la compra de TV Récord, la cadena televisiva; que Macedo utilizaba la Iglesia para el lavado de dinero del Cartel de Cali y utilizaba un doble contabilidad para evadir al fisco. Las declaraciones produjeron un gran revuelo en la sociedad brasileña. La Justicia comenzó a investigar a Macedo por fraude fiscal, extorsión a sus fieles para obtener contribuciones y lazos con el narcotrafico. El juez Guillermo Calmon allanó 12 locales de la secta y ordeno levantar el secreto bancario de las empresas y de los lideres de la Iglesia Universal. Paralelamente, la red televisiva Globo aprovecho para darle el golpe final a la Iglesia Universal. Mostró en la pantalla, una y otra vez, imágenes del obispo Macedo enseñándole a sus pastores a pedir dinero: ¿Entienden cómo es? Si quieren ayudar, bien. Si no, pueden irse al infierno. O contribuyen o se condenan. En otra escena se lo ve a Macedo y otros pastores en cuclillas sobre un montón de billetes. Pero faltaba la gota que rebasaría el vaso. La red Globo obtuvo un vídeo donde se observa en el escenario de un templo a un pastor de la Iglesia Universal del Reino de Dios pateando y rompiendo en pedazos la figura de la patrona del Brasil, Nuestra Señora de Aparecida. Ante la gravísima situación que irritó a millones de católicos brasileños y que anunciaba una guerra santa, la Confederación Nacional de Obispos (CNBB) pidió a los fieles no responder los ataques y solo realizar actos de desagravio a la patrona del Brasil. Paralelamente Macedo, desde su residencia en los Estados Unidos, pidió disculpas a la grey católica justificando la juventud del pastor, aunque su respuesta no fue muy creíble ya que en otros discursos ha señalado: “No somos locos ni idiotas para venerar una imagen de madera, metal o piedra”. En la Argentina La Iglesia Universal del Reino de Dios llegó a la Argentina en 1990. En un principio se instalaron más activamente en el interior del país, especialmente en las provincias del Norte y la capital de Córdoba. Cuando se consolidaron empezaron una actividad agresiva en Capital y Gran Buenos Aires con la apertura de gran cantidad de templos. En octubre 1995 el Obispo Macedo viajó a Buenos Aires e inauguró un moderno edificio de cinco plantas ubicado en Avenida Rivadavia 7258, a pocas cuadras de la plaza Flores. Por otra parte en el microcentro abrieron un local en la peatonal Lavalle al 940. A partir del crecimiento masivo en el país compraron las 24 horas de programación de Radio Argentina, una AM con llegada a todo el territorio nacional. La radio tiene un formato similar a las emisoras brasileñas donde se promocionan las actividades de la Iglesia Universal. La conducción de los programas la realizan pastores brasileños que hablan portuñol. Los títulos de los programas son similares: Punto de Fe, Pare de Sufrir, Línea Directa, Milagros de Fe, etc. En todos se pasan testimonios de fieles que han vencido al demonio o que gracias al diezmo son personas felices. La emisora no tiene casi publicidad. Merece recordarse que el CONFER no autoriza por ley que ningún grupo religioso extranjero obtenga una licencia. A mediados de 1995, la Iglesia Universal había comprado el cierre de transmisión de Canal 9 pero el escándalo del lavado de dinero en Brasil llevó a que las autoridades de la emisora levantaran el ciclo. En enero de 1996 el Registro Nacional de Cultos a cargo del Dr. Angel Centeno paralizó la apertura de seis nuevos locales y las radicaciones de pastores brasileños debido al agravio sufrido por otra religión, en este caso la católica, por la destrucción de la imagen de la virgen María. Cuatro meses después la situación se regularizó cuando los responsables de Argentina pidieron disculpas por lo sucedido en Brasil. Actualmente residen en el país aproximadamente 20 pastores de origen brasileño. Paralelamente a la actuación del Registro de Cultos, el Juzgado Federal N° 3 a cargo del juez Ballesteros los investigó de oficio por el supuesto delito de lavado de dinero, sin que se pudiera obtener pistas concretas.

Perder nuestras espinas dorsales para salvar nuestros pescuezos

Perder nuestras espinas dorsales para salvar nuestros pescuezos

Por: Sam Harris

 

HUFTINGTON POST, 5 DE MAYO DE 2008

Traducción de Stergios Korfiatis. Publicado en ArgAtea

 Geert Wilders, político holandés conservador y provocador, se ha convertido en el proyectil más reciente en la guerra cultural más importantegeert_wilders3 del mundo: el conflicto entre la sociedad civil y el Islam tradicional. Wilders, que vive bajo continua protección armada debido a amenazas de muerte, lanzó recientemente una película de 15 minutos titulada Fitna («conflicto» en árabe) en la Internet. La película ha sido juzgada como ofensiva porque yuxtapone imágenes de violencia musulmana con pasajes del Corán. Dado que los perpetradores de tal violencia citan frecuentemente estos mismos pasajes como justificación para sus acciones, el simple hecho de describir esta conexión en una película no parecería algo controversial. Polémico o no, uno seguramente esperaría que políticos y periodistas en cada sociedad libre defendieran vigorosamente el derecho de Wilders de hacer tal película. Pero en ese caso uno estaría viviendo en otro planeta, uno en el que la gente no niega alegremente sus más básicas libertades en nombre de la «sensibilidad religiosa».

Atestigüen la respuesta del mundo libre ante Fitna: el gobierno holandés intentó prohibir la película explícitamente, y los ministros de asuntos exteriores de la Unión Europea la condenaron públicamente, al igual que Ban Ki-moon, secretario Wilders+Fitna+movie+about+Korangeneral de la O.N.U. La televisión holandesa rechazó transmitir Fitnasin editar. Cuando Wilders declaró su intención de lanzar la película en la Internet, su servidor de red en Estados Unidos, Network Solutions, retiró su página web.

Disonando en este tema apareció Liveleak, un sitio web británico de videos compartidos, que finalmente transmitió la película el 27 de marzo. Recibió más de 3 millones de opiniones en las primeras 24 horas. El día siguiente, sin embargo, Liveleak retiró Fitnade sus servidores, habiendo sido aterrorizado hacia una auto-censura debido a amenazas contra su personal. Pero la película se había difundido demasiado en la Internet para ser suprimida (y Liveleak, después de tomar mayores medidas de seguridad, la ha colocado de nuevo en su página también).

Por supuesto, de inmediato hubo llamadas para un boicoteo de productos holandeses a través del mundo musulmán. En respuesta, las corporaciones holandesas colocaron anuncios en países como Indonesia, denunciando la película en señal de autodefensa. Varios países musulmanes bloquearon YouTube y otros sitios de videos compartidos en un esfuerzo por evitar que la blasfemia de Wilders penetrara las mentes de sus ciudadanos. También ha habido protestas y ataques aislados contra embajadas, y demandas abiertas por el asesinato de Wilders. En Afganistán, mujeres en burkas podían ser vistas quemando la bandera holandesa; el Taliban realizó por lo menos dos ataques de venganza contra tropas holandesas, dando por resultado cinco muertes holandesas; y preocupaciones de seguridad han hecho que los Países Bajos cierren su embajada en Kabul. Hay que recordar, sin embargo, que nada todavía ha ocurrido que equipare la feroz respuesta en contra de las caricaturas danesas.

Mientras tanto Kurt Westergaard, uno de los dibujantes daneses, ha amenazado demandar a Wilders por infracción de copyright, ya que Wilders utilizó su dibujo de un Mahoma bomba-Laden sin su permiso. Westergaard vive oculto desde 2006 debido a las amenazas de muerte dirigidas hacia él, por lo cual la Unión Danesa de Periodistas se ofreció voluntariamente a llevar este caso en su favor. Obviamente, hay algo divertido acerca de un hombre amenazado, incapaz de arriesgarse a aparecer en público por temor a ser asesinado por religiosos lunáticos, amenazando con demandar a otro hombre en la misma situación sobre violaciones de copyright. Pero es comprensible que Westergaard no quisiera ser lanzado al enemigo repetidamente sin su consentimiento. Westergaard es un hombre extraordinariamente valiente cuya vida ha sido arruinada tanto por el fanatismo religioso como por la sumisión del mundo libre ante él. En febrero, el gobierno danés arrestó a tres musulmanes que al parecer se preparaban para asesinarlo. Otros daneses bastante desafortunados al también llamarse «Kurt Westergaard» han tenido que tomar medidas para evitar ser asesinados en su lugar. (Desde entonces Wilders ha retirado la caricatura de la versión oficial de Fitna.)

Wilders, al igual que Westergaard y los otros dibujantes daneses, ha sido calumniado ampliamente por «intentar provocar» a la comunidad musulmana. Incluso si ésta había sido su intención, esta crítica representa una coincidencia casi supernatural de ceguera moral e imprudencia política. El punto no es (y nunca lo será) que cualquier persona libre hable, escriba o dibuje en tal manera que provoque a la comunidad musulmana. El punto es que solamente la comunidad musulmana reacciona de la manera en que lo hace. La controversia alrededor de Fitna, como todas tales controversias, delata un hecho especialmente sobresaliente sobre nuestro mundo: Los musulmanes parecen estar mucho más preocupados sobre los desaires percibidos hacia su religión que sobre las atrocidades que diariamente se cometen en su nombre. Nuestra comodidad ante esta sicopática bifurcación de prioridades ha tomado, más y más, la forma de un cobarde y cerrado consentimiento.

Hay aquí una asombrosa ironía que muchos han notado. La posición de la comunidad musulmana ante todas las provocaciones parece ser: El Islam es una religión de paz, y si usted dice que no es así, le mataremos. Por supuesto, la verdad es a menudo más variada, pero ésta es tan variada como pudiera ser: El Islam es una religión de paz, y si usted dice que no lo es, los musulmanes pacíficos no podemos asumir la responsabilidad de lo que hagan nuestros hermanos y hermanas menos pacíficos. Cuando quemen sus embajadas o secuestren y maten a sus periodistas, sepan que les haremos a Uds. principalmente responsables y dedicaremos nuestra mayor energía a criticarlos por «racismo» e «Islamofobia».

Nuestras sumisiones ante estas amenazas han tenido loque a menudo se llama un «efecto congelante» sobre nuestro ejercicio de libre expresión. He experimentado, en mi propia pequeña forma, esta frialdad de primera mano. Primero, y más importante, mi amiga y colega Ayaan Hirsi Ali se encuentra entre los que están siendo cazados. Debido al fracaso de gobiernos occidentales en hacer que sea seguro que la gente pueda hablar abiertamente sobre el problema del Islam, yo y otros debemos reunir una cantidad de fondos privados para ayudar a pagar su protección permanente. El problema no es, como se alega a menudo, que los gobiernos no pueden permitirse proteger a cada persona que hable abiertamente contra la intolerancia musulmana. El problema es que tan pocas personas hablen abiertamente. Si hubiera diez mil Ayaan Hirsi Ali, el riesgo de cada uno sería reducido radicalmente.

En cuanto a infracciones de mi propio discurso, mi primer libro, El fin de la fe, casi no llegó a ser publicado por miedo a ofender las sensibilidades (probablemente sin haberlo leído) de fanáticos religiosos. W.W. Norton, que publicó el libro, fue ampliamente visto como arriesgándose –riesgo atenuado probablemente por el hecho de que soy un ofensor en las mismas condiciones de toda fe religiosa. Sin embargo, cuando llegó la hora de hacer las correcciones finales a El fin de la fe,muchas de las personas a quienes había agradecido por nombre en mis reconocimientos (incluyendo a mi agente en ese entonces y mi redactor en Norton) independientemente me pidieron que quitara sus nombres del libro. Sus preocupaciones eran explícitamente de seguridad personal. Dada nuestra respuesta vergonzosamente ineficaz al fatwa contra Salman Rushdie, sus preocupaciones eran perfectamente comprensibles.

Nature, posiblemente el diario científico más influyente en el planeta, publicó recientemente un extenso encubrimiento de faltas del Islam (Z. Sardar «Más allá de la relación problemática».Nature 448, 131-133; 2007). El autor comenzó, como si estuviera encima de un minarete (torre de una mezquita), simplemente declarando que la religión del Islam era «intrínsecamente racional». Entonces procedió a sostener, en medio de una altamente idiosincrásica lectura de historia y teología, que la convulsión actual de esta religión racional en las profundidades violentas de la sin-razón se puede atribuir completamente a la herencia del colonialismo. Después de una cierta negociación, Nature también acordó publicar una breve respuesta mía. Lo que los lectores de mi carta al editor no podían saber, sin embargo, era que fue publicada solamente después de que oraciones, perfectamente basadas en hechos, juzgadas ofensivas al Islam fueron expurgadas. Entendí las preocupaciones de los redactores en ese entonces: no sólo tienen las leyes de difamación británica de la cual preocuparse, sino que médicos e ingenieros musulmanes en el Reino Unido acababan de revelar una tendencia hacia los atentados suicidas. Estuve agradecido de que Nature publicara mi carta.

En un estremecedoramente irónico giro de acontecimientos, una versión más corta del mismo ensayo que usted ahora está leyendo fue encargada originalmente por la página de opinión delWashington Post y después rechazada porque fue juzgada demasiado crítica al Islam. Por favor notar que este ensayo era destinado a la página de la opinión del periódico, el cual había solicitado mi respuesta a la controversia sobre la película de Wilders. La ironía de su rechazamiento parecía enteramente perdida en el Post, el cual respondió a mi subsiguiente expresión de asombro ofreciendo pagarme un «honorario de compensación». Lo rechacé.

Podría enumerar, al igual que muchos escritores, otros ejemplos de encuentros con redactores y editores, todos ilustrando un solo hecho: Mientras sigue siendo tabú el criticar la fe religiosa en general, se considera especialmente imprudente criticar al Islam. Solamente los musulmanes persiguen y buscan y asesinan a sus apóstatas, infieles y críticos en el siglo XXI. Hay, con seguridad, razones por las que esto ocurre. Algunas de estas razones tienen que ver con accidentes de historia y geopolítica, pero otras se pueden remontar directamente a las doctrinas que santifican la violencia que son únicas en el Islam.

Un punto de la comparación: La controversia sobre Fitna fue seguida inmediatamente por una extendida cobertura de los medios sobre un escándalo que implicaba a la Fundamentalista Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (FSUD). En Texas, la policía intervino en un complejo de FSUD y tomó a centenares de mujeres y muchachas menores de edad en custodia para protegerlas de las continuadas, sacramentales agresiones de sus miembros. Mientras que el Mormonismo predominante es ahora considerado como una de las religiones importantes en los Estados Unidos, su rama fundamentalista, con su adhesión a la poligamia, abuso conyugal, unión forzada, niñas novias (y, por lo tanto, violación de menores) se retrata a menudo en la prensa como un culto depravado. Pero uno podría discutir fácilmente que el Islam, considerado tanto en general como en relación a sus casos más negativos, es mucho más despreciable que el Mormonismo fundamentalista. El mundo musulmán puede emparejar al FSUD pecado por pecado –los musulmanes practican comúnmente la poligamia, matrimonios forzados (a menudo entre muchachas menores de edad y hombres mayores), y violencia conyugal— pero agreguen a estas indiscreciones los incomparables males de las matanzas por honor, la «circuncisión femenina», el amplio apoyo al terrorismo, una fascinación pornográfica con videos que muestran matanzas de infieles y apóstatas, una vibrante forma de anti-semitismo que es explícitamente genocida en sus aspiraciones, y una habilidad para producir libros y programas de televisión para niños en los que se glorifican atentados suicidas y se representa a judíos como «monos y cerdos».

Cualquier comparación honesta entre estas dos fes revela un extraño doble criterio en nuestro tratamiento de la religión. Podemos celebrar abiertamente la marginalización de los hombres de FSUD y el rescate de sus mujeres y niños. Pero, dejando a un lado la imposibilidad práctica y política de hacerlo, ¿podríamos incluso permitirnos contemplar la liberación de mujeres y niños del Islam tradicional?

Musulman_vs_Fitna

Musulman_vs_Fitna

¿Qué hay de todos los musulmanes civiles, amantes de la libertad, moderados que están tan horrorizados ante la intolerancia musulmana como yo? No hay duda que millones de hombres y mujeres encajan en esta descripción, pero elocuentes moderados son muy difíciles de encontrar. Dondequiera que el «Islam moderado» se anuncie, uno descubre a menudo un Islamismo franco que está al acecho apenas uno o dos eufemismos debajo de la superficie. La evasiva es ofrecida al público en general por la corrección política, el optimismo a ultranza, y el «sentimiento de culpa blanco». Aquí es donde encontramos a gente siniestra presentándose con éxito como «moderados» –gente como Tariq Ramadan quien, frecuentado por europeos liberales como el epitome del Islam cosmopolita, no puede llegar a condenar realmente las matanzas por honor de manera contundente (él recomienda que la práctica sea suspendida, hasta que finalice un estudio pendiente). Moderación también se atribuye a los grupos como el Consejo sobre las Relaciones Americano-Islámicas (CAIR), una firma islámica de relaciones públicas que se presenta como lobby de los derechos civiles.

Incluso cuando uno encuentra una voz verdadera de moderación musulmana, a menudo aparece caracterizada por una preponderante carencia de honestidad. Por ejemplo alguien como Reza Aslan, autor de Ningún Dios, excepto Dios: debatí con Aslan para Book TV sobre el tema general de la religión y la modernidad. Durante el curso de nuestra discusión, dije algunas palabras muy duras sobre la Sociedad de los Hermanos Musulmanes. Mientras admitía que hay una diferencia entre esta fraternidad y una verdadera organización jihadista como Al Qaeda, dije que su ideología estaba «bastante cercana» como para preocuparnos. Aslan respondió con un grandioso argumento ad hominem diciendo, «eso indica la profunda simpleza con la que Ud. ve a esta región. Usted no podría estar más equivocado» y afirmando que mi opinión sobre el Islam la había tomado de Fox News. Tales maniobras, viniendo de un iraní erudito sobre el Islam, acarrea el peso de autoridad, especialmente ante una audiencia que está desesperada por creer que la amenaza del Islam ha sido toscamente exagerada. El problema, sin embargo, es que el credo de la Sociedad de los Hermanos Musulmanes realmente es «Alá es nuestro objetivo. El profeta es nuestro líder. El Corán es nuestra ley. Jihad es nuestra vía. Morir por Alá es nuestra más alta esperanza».

La conexión entre la doctrina del Islam y la violencia islámica simplemente no está abierta al debate. No es que los críticos de la religión como yo especulemos que tal conexión pueda existir: el punto es que los propios islamistas reconocen y demuestran esta conexión en cada oportunidad y negarlo es recluirse en un mundo de fantasía de cortesía política y defensas religiosas. Muchos eruditos occidentales, como la muy admirada Karen Armstrong, parecen estar justamente en ese punto. Todo su discurso acerca de cuan benigno «realmente» es el Islam y de cómo el problema del fundamentalismo existe en todas las religiones, sólo ofusca lo que podría ser el más urgente tema de nuestro tiempo: el Islam, tal como es entendido y practicado actualmente por un extenso número de musulmanes en el mundo, es antitético a la sociedad civil. Una encuesta reciente demostró que treinta y seis por ciento de los musulmanes británicos (edades 16-24) creen que una persona debería ser ejecutada por abandonar la fe. Sesenta y ocho por ciento de musulmanes británicos sienten que vecinos que insulten al Islam deberían ser arrestados y ser procesados, y setenta y ocho por ciento piensan que los dibujantes daneses debieron ser llevados a los tribunales. Y éstos son musulmanes británicos.

De vez en cuando, sin embargo, una voz solitaria se puede oír reconociendo lo que es innegable. Hassan Butt escribió en el Guardian:

Cuando era todavía miembro de lo que es probablemente mejor conocido como la Red Británica de Jihad, una serie de grupos terroristas musulmanes británicos semi-autónomos unidos por una sola ideología, recuerdo cómo reíamos siempre que la gente en la TV proclamaba que la única causa de los actos islámicos terroristas como el 9/11 y los bombardeos de Madrid y Londres era la política extranjera occidental. Al culpar al gobierno por nuestras acciones, hicieron nuestro trabajo de propaganda por nosotros. Más importante, también ayudaron a evitar cualquier investigación crítica del verdadero motor de nuestra violencia: la teología islámica.

Es asombroso cuan poco frecuente se oye tal honestidad entre las voces públicas del Islam «moderado». Esto es lo que le debemos a los verdaderos moderados del mundo musulmán: debemos considerar a sus co-religiosos con los mismos estándares de civismo y sensatez que suponemos en el resto de la gente. Solamente nuestra voluntad de criticar abiertamente al Islam en sus demasiado obvios defectos hará que sea seguro para los musulmanes moderados, los seculares, los apóstatas –y, de hecho, las mujeres– levantarse y reformar su fe.

Y si a alguien en esta discusión se le puede acusar de racismo, es a los defensores occidentales y «multiculturalistas» quienes juzgan a árabes y musulmanes demasiado inmaduros para cargar con las responsabilidades del discurso civil. Como Ayaan Hirsi Ali ha precisado, hay una forma calamitosa de «acción afirmativa» en el trabajo, especialmente en Europa occidental, en donde eximen a inmigrantes musulmanes sistemáticamente de estándares occidentales de orden moral en nombre del «respeto» a las garrafales patologías en su cultura. Hirsi Ali también ha observado que hay un cuasi-racista, doble-moral pensamiento que se muestra siempre que potencias occidentales pregonan que «el Islam es paz», al mismo tiempo que toman medidas heroicas para protegerse de la próxima vez en que los bárbaros enloquezcan en respuesta a una película, historieta, ópera, novela, desfile de belleza –o el mero nombramiento de un oso de peluche.

¿Ha visto Ud. las caricaturas danesas que tanto irritaron al mundo musulmán? Probablemente no, ya que su publicación fue suprimida por casi cada periódico, revista, y estación de televisión en los Estados Unidos. Dada su candente recepción –centenares de millares de musulmanes furiosos, centenares de personas asesinadas– su simple banalidad debe haber dado a estos dibujos una extraordinaria notabilidad. Una revista que sí los imprimió, Free Inquiry, (para la cual estoy orgulloso de haber escrito), tuvo sus ejemplares prohibidos en todas las librerías del país. Ésta es precisamente la clase de capitulaciones que debemos evitar en el futuro.

La lección que debemos obtener de la controversia sobre Fitna es que necesitamos más crítica del Islam, no menos. Dejemos que haya en tales cantidades que ni siquiera el más fanático islamista pueda concebir el contenerlo. Como Ibn Warraq, autor del inspirado Porqué no soy musulmán, dijo en respuesta a eventos recientes:

Es perverso que los medios occidentales lamenten la carencia de una reforma islámica y obstinadamente ignoren trabajos como la película de Wilders, Fitna.¿Cómo piensan que habrá reforma si no es con crítica? No existe tal cosa como el «derecho a no ser ofendido»; de hecho, yo estoy profundamente ofendido por el contenido del Corán, con su odio abierto hacia cristianos, judíos, apóstatas, no-creyentes y homosexuales, pero no puedo exigir su supresión.