Una luz fugaz en la oscuridad

Por: Ariel Insaurralde Alviso, bioquímico y Coordinador de Investigaciones en la DGICT-Universidad Nacional de Asunción. [email protected]

Particularmente considero a Richard Dawkins como el más importante escritor de divulgación científica de nuestros días. Su último libro, “Una luz fugaz en la oscuridadRecuerdos de una vida dedicada a la ciencia” (TusQuets, 2016), es una magnífica obra, que paradójicamente al título, es una verdadera “Supernova Científica”, sobre todo para los que amamos la ciencia y el conocimiento desde su esencia escéptica y racionalista.

Lejos de presentarnos exclusivamente un libro de ricas memorias de la comunidad científica, Dawkins repasa y actualiza conceptos fundamentales expuestos de sus grandes best sellers (Del “Gen Egoísta” al “Espejismo de Dios”), así como clarifica términos e ideas novedosas y las profundiza con detalles sumamente interesantes.

El Profesor Dawkins posee el “don divino” (valga la ironía) de trasladar ideas, hipótesis y conceptos complejos, de manera simple y efectiva, generando una fácil comprensión de parte del lector. Al mismo tiempo, destaca acontecimientos “cuasi caseros” ocurridos en eventos científicos, encuentros con celebridades del mundo de la ciencia y mediáticas (encabezado por Lalla, su tercera esposa), así como hechos muy curiosos como cuando menciona que él, Steve Pinker, Jim Watson y Craig Venter, tienen sus genomas enteramente secuenciados.

Avanzando en el apasionante contenido de la obra, el profesor remarca conceptos y los expone de manera didáctica; se explaya en temas como, la evolución del lenguaje y su transformación crítica, para que alcancemos el progreso evolutivo que vivimos hoy día; resume el casi inefable concepto de “evolución de la evolucionalidad”,  así como la importancia de los “Genes espejo” en la simetría corporal.

Un apartado especial tiene el repaso y la actualización de los famosas “Biomorfos” o “bioformas”, basados en selección artifical y en el que Dawkins divaga en la hipotética evolución de infinitas y bellas formas, basadas en un programa creado por él mismo (introducidas en su maravillosa obra “El Relojero Ciego”).

La evolución no sólo es parte del “ADN conceptual” de Dawkins, también es un hecho en la evolución de sus conceptos e hipótesis, así nos presenta la evolución de sus “Biomorfos”, a partir del trabajo realizado sobre “Antromorfos”.

Un punto importante es la validación de conceptos, en este caso el autor, reafirma los conceptos plasmados en “El Gen Egoísta” de 1976, basado en conceptos como la duplicación génica. Por otro lado, se ahonda en el “Gen Cooperativo” y su importancia fuera del acervo genético, para desarrollar el concepto de “Cooperador Egoísta”.

Explicando y reforzando la ubicuidad de la “Evolución Universal”, profundiza los términos de Embriología epigenética (tipo papiroflexica) y Embriología preformacional (tipo impresora 3D), a fin de desarrollar el concepto de Selección Natural Darwiniana y otras formas hipotéticas de evolución en en otros mundos u otros sistemas.

Refrescándonos la memoria, Dawkins hurga en el nuevo replicador, en la unidad que permite lo que llamamos “Evolución Cultural”, al tan controvertido “meme” y desarrolla el hiperconcepto de “Memeplex”.

En síntesis, Dawkins un académico y un científico con todas las letras, desnuda su “espiritualidad científica” en esta obra preciosa y didáctica, se muestra como es, no sólo menciona sus éxitos, sus aciertos y se vanagloria, sino que el gran científico revela sus miedos, sus errores en toda una vida dedicada a la ciencia y en la búsqueda permanente de la verdad.

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