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Según el periodista Alejandro Borgo, adherirse al escepticismo evitaría caer en el marxismo o el neomarxismo. Lo pone en la misma posición que defender el psicoanálisis freudiano, por reclamar el título de científico. Para el comunicador, el ateísmo debe difundirse y no hay que espantar a la gente respecto del escepticismo.

Por Eduardo Quintana.

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Borgo es un reconocido periodista militante escéptico y ateo argentino que desde hace décadas lucha contra las pseudociencias, el pensamiento dogmático y el oscurantismo. Es representante del Center For Inquiry en Argentina y fue director de la revista Pensar y fundador y presidente del Centro Argentino para la investigación y refutación de la Pseudociencia, CAIRP (1991 – 1997).

Alejandro fue el organizador de la Primera Conferencia Iberoamericana sobre Pensamiento Crítico. Buenos Aires, setiembre de 2005. Además de su trabajo como escéptico, es músico. Es fundador, compositor e integrante de la Camerata Porteña. (www.camerata.com.ar)

Tiene cuatro libros: “Puede Fallar. Predicciones Fallidas de Astrólogos, videntes y mentalistas en Argentina”, en co-autoría con Enrique Márquez. Ed. Planeta (1998); “¡¿Por qué a mí?! Los errores más comunes que cometemos al pensar”. Ed. Planeta, 2011; “¿Te atrevés a ser libre?” Ed. Planeta, 2012 y “Beatles. Lo que siempre y nunca escuchaste sobre ello”, Ediciones Del Camino, 2016.

Alejandro se encuentra actualmente en Asunción, ya que ofrecerá dos charlas magistrales en la Universidad Iberoamericana, de la mano de APRA. El evento cuenta con el apoyo de la Universidad Iberoamericana, y del Center for Inquiry (CFI) de Argentina. Las ponencias se llevarán a cabo el jueves 1 y viernes 2 de diciembre, en el Salón Rectorado de la universidad (Ygatimí esq. 15 de Agosto). La inscripción se debe realizar al celular 0982-571013.

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-Cuando hablamos de escepticismo, no nos referimos a los clásicos de la escuela escéptica griega que negaban la posibilidad del conocimiento. ¿Qué realmente es un escéptico en el siglo XXI?

– En el siglo XXI, un escéptico, al igual que en otras épocas, es una persona que duda de una afirmación hasta que haya evidencia que la sustente. Cuanto más extraordinaria es la afirmación, mayor debe ser la evidencia. Ello se refleja en todas las actividades y campos de la acción humana. Y en estos tiempos es urgente la aplicación del escepticismo a la economía y la política, no solo a las pseudociencias como la parapsicología, astrología, ufología, medicinas alternativas y otras.

-¿De qué nos sirve el pensamiento crítico?

– El pensamiento crítico es una poderosa herramienta que nos sirve, como se dice coloquialmente, para “separar la paja del trigo”. Consiste en detectar falacias para distinguir los razonamientos válidos de los defectuosos. Según Howard Gabennesch, el pensamiento crítico consiste en el uso de nuestras aptitudes racionales, ideas y valores para acercarnos a la verdad tanto como sea posible. Esas aptitudes comprenden: analizar, sintetizar, interpretar, explicar, evaluar, generalizar, abstraer, ilustrar, comparar y reconocer falacias lógicas.

-En la sociedad de la información, en la que vivimos a nivel global, ¿por qué abundan la superstición y la pseudociencia?

– En primer lugar, no creo que la sociedad esté tan informada. Hay miles de noticias o artículos circulando que parecen información válida, pero no lo son. En segundo lugar, la superstición y la pseudociencia abundan porque son expresiones del pensamiento mágico, que por lejos, es lo que todavía guía muchas de nuestras acciones, a base de creencias sin sustento. Lo que en inglés se denomina “wishful thinking”.

-¿Es la misma lógica que con las religiones? ¿Por qué la gente sigue creyendo en dioses?

– La gente sigue creyendo en dioses porque dicha creencia les da una suerte de consuelo frente a las calamidades cotidianas. Ya lo decía Bertrand Russell hace unos cien años aproximadamente. La religión se basa en la fe (creencia a ciegas), promueve el “creer para ver” en lugar del “ver para creer”. Por otra parte, las religiones tradicionales siguen promoviendo conceptos dañinos como el pecado, la culpa y la obediencia sin cuestionamientos. Y no debemos olvidarnos de que una de las causas principales de la existencia de las religiones, en todos los tiempos, fue el miedo a la muerte.

-¿Cuánto tiempo más de vida le das a las religiones?

– Las religiones se van transformando, mutando. Se van adaptando. Creo que tenemos varios siglos de religión o mentalidad religiosa por delante. La ciencia viene ganando todas las batallas, y ha aportado mucho para extinguir las creencias religiosas, pero éstas siguen y seguirán existiendo.

-¿Cómo debemos aplicar el escepticismo en la política? ¿Qué ejercicios del pensamiento crítico se deben hacer para evitar caer en manos del populismo, la demagogia, o peor, el autoritarismo?

– Es una pregunta difícil de responder. El escepticismo debe aplicarse en política como se aplica en otros campos. Si un líder político promete algo, debemos preguntarle cómo lo hará, evitando las respuestas ambiguas. El populismo apela a lo peor de nosotros: no cuestionar nada, aceptar todo en nombre de las mayorías. El nacionalismo es otro grave problema: apela a lo peor del ser humano, el odio a un enemigo inventado. Basta con examinar la historia de las guerras.

Iberoamérica lamentablemente se destaca por los gobiernos populistas, demagogos y autoritarios que ha tenido. No ha prevalecido, como lo dicen varias constituciones, el individuo por sobre la mayoría. Se ha dado todo lo contrario, lo cual no puede llevarnos a algo bueno.

-¿Cuál fue la labor que hacías el Instituto Argentino de Parapsicología? ¿Por qué desapareció?

-El Instituto Argentino de Parapsicología (IAP) era una institución seria, donde di mis primeros pasos en la investigación de lo paranormal. Allí aprendí metodología de la investigación y estadística. Me fui del IAP en 1987. Desconozco la razón de su desaparición. Cuando partí, el IAP no estaba en buenas manos.

-¿Qué trabajo realizaste durante tu presidencia en el Centro Argentino para la Investigación y Refutación de la Pseudociencia?

-El CAIRP realizó un trabajo descomunal. No solo durante mi presidencia, sino también durante la de Enrique Márquez, que fue la primera etapa, donde contamos con la invalorable participación del periodista Alejandro Agostinelli. Investigábamos los supuestos fenómenos paranormales, participábamos en programas de televisión, radio y éramos entrevistados a menudo por la prensa escrita. Hay cientos de programas que pueden verse en YouTube.

Editamos la primera revista escéptica argentina, El Ojo Escéptico (www.elojoesceptico.com.ar), con el fin de promover el pensamiento crítico y desmitificar las afirmaciones pseudocientíficas de astrólogos, parapsicólogos, videntes, etc.

Formamos un gran equipo, con docentes, profesionales e ilusionistas. Carl Sagan y Mario Bunge fueron Miembros de Honor del CAIRP.

-¿Costó mucho organizar la primera Conferencia Iberoamericana de Pensamiento Crítico en el 2005?

– Fue una tarea enorme, planeada con mucha anticipación. Logramos, con el apoyo del Center For Inquiry Transnational (www.centerforinquiry.net) llevar expositores de España, Estados Unidos, Brasil, Paraguay y Chile, aparte de los oradores argentinos. Duró dos días y hubo 21 oradores. Nunca se hizo nada igual en la Argentina.

-¿Qué postura tenés con relación a los Nuevos no jinetes del Apocalipsis ¿Dawkins, Harris, Dennet y Hitchens representaron un punto de inflexión en la concepción atea o solo sumaron esfuerzos de otros no religiosos?

– Según mi criterio, todos son, o fueron, buenos divulgadores del ateísmo, aunque no fueron los primeros. Vuelvo a nombrar al gran Bertrand Russell, filósofo que para el mundo académico se denominaba “agnóstico”, pero para el público, se reconocía como “ateo”. Estamos hablando de 1927. Russell hizo una tarea monumental. Tuvo el valor de transmitir la filosofía al hombre de la calle, hizo el esfuerzo por aclarar y arrojar luz sobre temas muy controversiales.

-¿Se debe difundir el ateísmo?

– ¿Por qué no? No es otra cosa que la descreencia en dioses. Veo que algunos ateos, sin embargo, tienen actitudes que no contribuyen a la causa: creen que los creyentes son gente estúpida y los tratan como tales. Y lo peor es que se jactan de ello. No estoy de acuerdo con esa postura.

-¿Fracasan los movimientos u organizaciones escépticas y racionalistas latinoamericanas? ¿Por qué cuesta mantenerlas durante un largo tiempo?

– Creo que la cuestión pasa por el voluntarismo, que tiene un límite. A veces está mal visto que una organización escéptica gane dinero. Eso ocurrió con el CAIRP. No entiendo por qué. Cuando propuse que la gente que trabajaba en el CAIRP debía obtener un rédito económico, varias voces “puristas” estuvieron en contra. Cualquier organización, para progresar, necesita dinero. Si dependemos del voluntarismo, estamos en vías de extinción.

-¿Es un problema que algunos grupos sean escépticos, pero abiertamente marxistas o socialistas?

– Sí son escépticos y marxistas están en un gran problema. No se puede ser una cosa y la otra al mismo tiempo. Es lo mismo que ser freudiano y científico. Por otra parte, el fracaso del socialismo en el mundo ha sido estrepitoso. Cuando se construyó el muro de Berlín, nadie emigraba de Alemania Occidental hacia Alemania Oriental. Todo el que podía hacía lo contrario ¿Los intelectuales socialistas nunca se preguntaron por qué? Es algo que le hubiera llamado la atención a un niño de jardín de infantes.

-¿Se debe buscar trabajar en conjunto, con APRA y organizaciones similares? ¿Sobre qué se podría trabajar?

– Desde luego que sí. Eso es lo que debemos hacer. Juntar fuerzas, recursos y trabajar en la promoción de la ciencia y la razón. Pero deberíamos hacerlo con humor, con simpatía, para acercarnos a la gente. Vuelvo al tema del ateísmo: hay ateos que espantan a la gente. No permitamos lo mismo con el escepticismo.

-¿Qué valores o códigos morales tienen los no creyentes con tu filosofía?

– Muchos: el respeto hacia la gente, la tolerancia al disenso, entre otras. Las personas no somos robots inmutables. Nadie es perfecto. He conocido gente creyente muy valiosa.

-La visión sobre la libertad que defendés te hizo chocar con Mario Bunge. ¿Las diferencias con el filósofo son solo filosóficas políticas?

– Yo no choqué con Mario. Él chocó conmigo. Él se peleó conmigo. Malinterpretó lo que yo alguna vez le expresé. Se enojó conmigo porque nombré a Ayn Rand y a Murray Rothbard en uno de mis libros. Su respuesta fue totalmente emocional. Ni siquiera leyó mi libro, en el cual lo cito a él y a otros pensadores.

-¿Qué representa la música en tu vida?

– Sentimiento, pasión, belleza. Soy músico desde mi infancia. La música llega a conmover, lo cual he presenciado en varias personas a lo largo de mi vida. El amor por la música me brindó varios amigos, con quienes he compartido momentos inenarrables.

-¿Cuál es la recepción del último libro sobre The Beatles que presentaste?

– ¡Muy buena! Fue un trabajo que me llevó 4 años. Y rindió sus frutos. Es el libro que quise escribir toda mi vida.

-¿Cómo fue tu experiencia durante el Primer Simposio Internacional de Pensamiento Crítico que realizó APRA en 2011?

– Excelente. Tuve la oportunidad de conocer gente brillante, con la cual discutimos sobre varios temas. Fue muy enriquecedor para mí. Espero que quienes hayan compartido esa experiencia sientan lo mismo.

-La primera charla que darás en la Unibe tratará sobre la matrix. ¿Cómo podés definir la realidad?

– Adopto la definición de Bunge: la realidad es la colección de objetos que hay en el Universo. No soy subjetivista, sino realista. Pero dejo el suspenso para la charla que daré sobre el tema.

-La segunda tratará sobre los chantas. Tenemos varios en nuestros países, que no solo pasan por la política, sino por la psicología, los medios de comunicación y hasta la cultura. ¿Se los puede detectar?

– Por supuesto. Para ello contamos con el pensamiento crítico. A lo largo de los años hemos desenmascarado a muchos charlatanes.

-¿Podrías citar algunos autores sugeridos para una introducción en el escepticismo y pensamiento crítico?

– Bertrand Russell, Martin Gardner, Isaac Asimov, Carl Sagan, James Randi, Ray Hyman, Joe Nickell, Alan Sokal, Jacques van Rilläer y muchos otros. Uno de los libros que más me impactó fue “El olvido de la razón” de Juan José Sebreli.

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