Sobreviviendo a la era de la desinformación

Sobreviviendo a la era de la desinformación

Por David Helfand para el Skeptical Inquirer

En 2016 mucha gente de los medios tradicionales declaró ominosamente que habíamos entrado en la era de la “posverdad política” (Drezner 2016) y ahora vivimos en la “democracia posfáctica” (Barret 2016). Con la proliferación de rentables sitios de falsas informaciones, tuits inconsistentes con la dominante realidad política, y la mayoría de los ciudadanos muy ocupados en construirse cámaras de eco de sus creencias personales en las redes sociales, la histeria parece justificada.

Pero, como Alexios Mantzarlis del Instituto Poynter nos recuerda (Mantzarlis 2016), los políticos, los comentaristas mediáticos y tu vecino no han tomado la “verdad” en serio desde hace mucho tiempo.

En efecto, el experto en clásicos Edward M. Harris ha hecho notar en un artículo en el cual disecciona el “Discurso de Demóstenes contra los medios” (Harris 1989), que 2.400 años atrás en Atenas “aunque un testigo que perjuraba podía ser juzgado… un orador que hablara en la corte podía darse el permiso de decir tantas cosas como imaginara sin miedo a un castigo”.

Harris continúa : “Resumiendo, nada proveniente del conocimiento de la audiencia y de los límites de la plausibilidad restringe al orador de inventar falsedades y distorsionar la verdad”.
El embuste público, por tanto, no es nada nuevo. Lo que sí es nuevo es el ámbito sobresaturado de tecnología en que actualmente está embebido. Es el “conocimiento de la audiencia” y los “límites de plausibilidad” —no las falsedades y distorsiones— las que han cambiado.

¿Cómo evolucionó el “conocimiento de la audiencia”, a lo largo de la historia del Homo sapiens en esta tierra? Por más del 95% de nuestra historia, el conocimiento estaba limitado, pero era testado diariamente contra la realidad. El cazador recolector que recogía bayas venenosas fue prontamente eliminado del pool de genes, así como el joven que conducía a su familia a cazar leones hambrientos en lugar de gacelas.

Aquellos pocos que analizaban los patrones de las estrellas y así podían predecir la migración de los ñus fueron objeto de especial veneración (solíamos llamarlos “expertos”). Había también, sin dudas, mucha información errónea en aquellos idílicos días — los rayos evidenciaban la furia de los dioses y los grupos vecinos eran señalados muy a menudo, como los “otros”, fueran hostiles o no. Pero como la mayor preocupación era la simple supervivencia, el “conocimiento de la audiencia” concordaba bien, en general, con la realidad.

El ciudadano promedio de hoy vive en un mundo muy diferente. Como dice la célebre tercera ley de Arthur C Clarke, “cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia” y tal magia permea y define el mundo del típico adulto estadounidense.

Desde autos que estacionan solos y GPS hasta iPads, aviones y cirugía LASIK, nadie tiene idea de cómo funciona la tecnología con la que trabajan o qué principios físicos sustentan su operación. Son, realmente, “indistinguibles de la magia”.

Y, al vivir en ese mundo mágico, los “limites de plausibilidad” son fácilmente expandidos. Si la caja que habla en tu tablero sabe exactamente dónde estás y puede decirte cómo llegar a donde quieres ir, ¿por qué no sería plausible hablar con parientes muertos? Si con una potente luz aplicada a tus ojos se puede eliminar tu necesidad de anteojos, ¿por qué el usar imanes no te curarían esa artritis?

Si un científico “experto” te dice que tu terapia magnética es un sinsentido, es solo un ejemplo de la primera ley de Clarke: “Cuando un científico eminente pero anciano afirma que algo es imposible, es casi seguro que está equivocado.”

Y como los imanes hicieron maravillas para el mejor amigo de tu cuñada, probablemente funcionarán para ti. Si la mayoría de las cosas de tu mundo son indistinguibles de la magia, es al mismo tiempo razonable y práctico adoptar a la magia como principio operativo. Y como solo los hechiceros comprenden la magia, consultarlos (homeópatas, astrólogos, médiums y místicos) tiene perfecto sentido.

A pesar de que la democratización, tanto del conocimiento como de la habilidad para contribuir con este, proveídas por internet tiene obvios beneficios, también tiene una muy seria desventaja.

Los “límites de plausibilidad” se han evaporado y el “conocimiento de la audiencia” está construido con información proveída por Facebook, experiencia personal y anécdotas. El estadounidense promedio está fuertemente aislado de la realidad física que sus ancestros estuvieron forzados a confrontar diariamente, y por tanto, viven en un mundo de autoafirmación del pensamiento mágico.

Hemos entrado, por tanto, no a la era “posfáctica o de la “posverdad”, sino a la era de la información falsa. Los hechos todavía existen. Buenas aproximaciones a la verdad todavía pueden ser encontradas. Y la información nunca ha sido tan abundante: IBM calculó, pocos años atrás, que producimos 2,5 quintillones de bytes de información por día, suficiente para llenar una biblioteca de medio kilómetro de alto que rodee a la tierra por el Ecuador.

Cuánto de esa información son sinsentidos, es la adivinanza. El problema es que todos se creen igualmente bien calificados para responder a eso y lo postean en sus blogs, donde se convierten en su versión personal de la verdad y pueden ser fácilmente compartidas y propagadas. Y ese es el origen de la información errada.

Hubo un tiempo cuando la mayoría de las personas que escribían acerca de un tópico en particular lo hacían porque habían adquirido cierto grado de conocimiento especializado. Habían leído lo que ya se sabía acerca del tema, habían conducido algunas observaciones e incluso experimentos propios y habían concluído que podrían escribir algo para contribuir al avance de nuestro entendimiento del tópico en cuestión.

Incluso podrían haber sido llamados “expertos” en el tema. Internet ha reventado este modelo. A la par que la democratización, tanto del conocimiento como de la habilidad para contribuir con este, proveídas por internet tiene obvios beneficios también tiene una muy seria desventaja.

Tom Nichols, escribiendo en el Federalista (Nichols 2014), describe esta desventaja como “La muerte de la pericia”, la cual se caracteriza por ser “un colapso, propulsado por Google, basado en la Wiki y empeorado por los blogs, de cualquier división entre profesionales y hombres comunes, estudiantes y profesores, conocedores y admiradores”. En otras palabras, entre aquellos que han alcanzado ciertos logros en ciertas áreas y aquellos que no alcanzaron nada.

Esto, dice él, crea una cultura en la cual “la opinión de todos acerca de cualquier cosa es tan buena como la de cualquier otro”. Así, Jenny McCarthy puede decir que el “instinto materno” es, de lejos, superior a la evidencia científica acerca de la seguridad de las vacunas, y millones de zombies alimentados por Google asienten y respaldan sus opiniones sin fundamento, desde una mina de información falsa y similar sinsentido de internet.

Este cuerno de la abundancia de mala información alimenta otro gran pasatiempo estadounidense: las teorías de conspiración. Según un encuesta reciente (Poppy, 2017) de 1.511 adultos, el 54% creen que los ataques del 11 de septiembre están relacionados con una conspiración del gobierno estadounidense, mientras que el 42% cree que el calentamiento global es una conspiración o una patraña, el mismo porcentaje cree en encuentros con alienígenas. El 30% cree que el expresidente Obama nació en Kenia.

Quedé un tanto sorprendido al ver que sólo el 24% cree que los alunizajes son una tomadura de pelo, pero tal vez sea porque el programa Apollo está tan lejos ya de la memoria colectiva que a nadie le importa. Más interesante es el resultado de que el 32% cree que el North Dakota Crash fue un encubrimiento gubernamental a pesar de que los investigadores lo inventaron en la encuesta para medir cuántas personas ven todas las cosas como conspiraciones.

Para aquellos de nosotros que estamos aún convencidos que los hechos acerca del mundo físico pueden ser descubiertos y que el análisis racional de esos hechos pueden ser útiles en la creación de modelos predictivos de ese mundo, un contraataque parece ser conveniente. ¿Por dónde empezar?

La ciencia es la más poderosa herramienta intelectual que la humanidad haya inventado hasta el momento. A diferencia de la reconfortante certeza que otras cosmovisiones proveen, la ciencia reconoce sus hallazgos como contingentes y sus modelos como limitados en su aplicación.

Es importante notar que, sin embargo, esa ciencia es al mismo tiempo un sistema para descubrir los hechos y un sistema de valores: escepticismo, base en la evidencia, interpretación utilizando razonamientos inductivos y deductivos, etc.

Los científicos sostienen que tanto el sistema de descubrimiento como los valores mencionados son crucialmente importantes. Pero, como los valores son un tema delicado para la mayoría de las personas y son, como máximo, indirectamente testables con la realidad, parece ser sabio diferir con la afirmación de Jonathan Swift de que “razonar nunca hará a un hombre corregir una opinión errónea que no fue adquirida por razonamiento” (Swift, 1721), y dejar la parte de los valores afuera, por ahora.

Mi recomendación para un contraataque en la era de la información errada es aferrarse a los hechos.

Para estos propósitos, mi definición de un hecho simple es una medición de alguna cantidad física, realizada con los mejores instrumentos disponibles, de acuerdo con procedimientos definidos con precisión, citados con su incertidumbre asociada y sometido a revisión escéptica, preferiblemente una que repita y verifique las mediciones. Un hecho compuesto puede ser deducido de un cierto número de hechos simples.

Un buen ejemplo de un hecho compuesto es la afirmación de que el CO2 actualmente agregado a la atmósfera proviene de la quema de combustibles fósiles. He dado muchas clases y charlas públicas acerca del cambio climático, y al mismo tiempo que mi audiencia no estaba de acuerdo con mis conclusiones acerca de la gravedad de la situación o mis propuestas para mitigarla, encontré objeciones a este hecho una vez que me tomé el tiempo para explicar cuidadosamente las evidencias.

He procedido como sigue: según mi experiencia, esta aproximación tiene dos virtudes.

Primero, para los más dedicados negadores de la ciencia, establece el rol inequívoco de los humanos en el cambio de la composición de la atmósfera.

Segundo, ilustra el proceso de encubrimiento de hechos acerca del mundo. No hago predicciones acerca del futuro del planeta, tampoco sugerir políticas para resolver el problema. Lo primero es, por lejos, muy incierto como para constituir un hecho, y lo último incluye elementos acerca de los cuales la gente razonable puede diferir.

Pero comenzando con un hecho acerca del cual podemos coincidir, se establece para las partes un punto de conexión y una plataforma basada en la realidad para la discusión posterior. La era de la mala información provee poco soporte para tomar decisiones individuales y plantea un desastre potencial para la formación de políticas públicas racionales.

La contrainsurgencia llama, definitivamente. Pero nuestras acciones serán ineficientes si están politizadas (Foster, 2017) y no persuasivas, si no nos atenemos escrupulosamente a los principios del pensamiento científico.

El problema de la reproducibilidad en la investigación médica (Begley y Ellis, 2012) y, más recientemente, en Psicología (Nousek et al., 2015) socavan nuestra credibilidad.

La participación en -incluso la promoción de- propaganda en los medios acerca de los hallazgos científicos es, de igual manera, extremadamente inútil.

Las afirmaciones de autoridad serán —quizás deberían ser— ignoradas.

El poder de la ciencia se fundamenta en su acercamiento escéptico y racional, basado en evidencias para entender el mundo. Este poder comienza con los hechos y, en mi experiencia, estos hechos son la mejor herramienta para comenzar la revolución.  

Paso 1

Describo cómo podemos contar los átomos y las moléculas, una a una, y muestro una tabla que liste el número de cada clase en una muestra de un millón de partículas de aire.
Este proceso de conteo es, por supuesto, muy destacable (¿bordeando la magia?), pero como la mayoría del público no tiene concepto del tamaño de un átomo (y por tanto de cuán sorprendente es que podamos contarlos uno a uno), pueden aceptar las concentraciones atmosféricas como hechos, ya que contar es un proceso muy sencillo que todos lo entienden.

Paso 2

Muestro los primeros dos años de la curva de Keeling de concentración de CO2 desde 1958 y 1959. Este gráfico muestra el número de moléculas de CO2 que aumenta continuamente  desde octubre hasta mayo, y luego va cayendo simétricamente desde mayo hasta septiembre. Una discusión acerca de cómo las plantas aspiran CO2 y luego lo expiran durante la estación de crecimiento y luego como las bacterias rompen el tejido de las plantas y liberan CO2 en el invierno, esta es también una historia plausible que es fácilmente aceptable.

Cuando una persona muy reflexiva objeta porque el hemisferio sur tiene estaciones opuestas a las del norte, premio eso y le muestro el mapa del mundo mostrando cuántas más áreas cubiertas por plantas hay en las zonas templadas del hemisferio norte versus la misma zona en el hemisferio sur.

Paso 3

Muestro entera la curva de 50 años de Keeling en la cual la monótona tendencia hacia arriba eclipsa la fluctuación estacional. Luego pongo la pregunta: ¿Cómo podemos saber de dónde proviene el CO2 adicional?

Paso 4

Muestro que la concentración en la atmósfera es función del tiempo. La baja del O2 es una sorpresa para casi todos pero es inequívoca en los datos, como también que las fluctuaciones estacionales están perfectamente desfasadas con el patrón anual de CO2.

Aquí reitero el patrón de respiración CO2 a O2 de las plantas con la que todos concuerdan- siempre es bueno contar a la gente algo que ya saben, incluso si solo lo aprendieron 5 minutos atrás, porque las mantiene enganchadas con la línea argumental.

El punto interesante aquí es que la cantidad de O2 que ha desaparecido es justamente igual a la necesaria para explicar el aumento del CO2, si el CO2 proviene de la combustión (combinación con oxígeno) de material que contiene carbón: C más O2 equivale a CO2. Es importante notar que esta es solo una correlación y no puede ser interpretada como causación, enfatizando el cuidado con que acumulamos hechos y no saltando a conclusiones.

Paso 5

Una digresión acerca de los isótopos se requiere ahora, en particular, que el carbón tiene tres isótopos comunes ( C-12, C-13 y C-14). Enfatizo cómo estos isótopos son químicamente idénticos pero que los más pesados se mueven despacio y por tanto son discriminados negativamente en las reacciones químicas.

Esto explica porqué las plantas tienen menos C-13 y C-14 que el aire que respiran. También proveo una breve introducción al decaimiento radioactivo para explicar como el C-14 gradualmente se convierte en el corriente y viejo nitrógeno, el constituyente dominante de la atmósfera, en una escala de tiempo de 5.730 años.

Paso 6

Los penúltimos datos apuntan a la proporción de de C-13 y C-14 respecto al C-12 provenientes de mediciones directas de la atmósfera durante los últimos 40 años y de tres anillos retrocediendo varios siglos. Estos datos muestran una gradual declinación en la proporción C-13/C-12 comenzando alrededor del 1.800 en el inicio de la Revolución industrial que se acelera rápidamente durante pocas décadas pasadas, justo como el total de CO2 en la atmósfera.

La proporción C-14/C-12 también ha declinado rápidamente durante los últimos 30 años. Proveyendo imágenes de varias fuentes de carbón (CO2 de volcanes y del intercambio entre el océano y el aire, así como el C de las plantas vivas, ensayos de bombas nucleares en la atmósfera, y las plantas muertas convertidas en combustibles fósiles), estoy listo para llegar a la conclusión ineludible.

Paso 7

La reducción en las proporciones excluyen el intercambio atmosférico de volcanes y del océano, porque ambos tienen proporciones mayores de C-13/C-12.

Los valores en caída de C-13 significan que las plantas deben estar involucradas. La disminución de los valores de C-14 significan que debemos estar agregando CO2 al aire que es altamente deficiente en C-14 y que no puede provenir de las plantas modernas cuyo C-14 fue enriquecido por las pruebas nucleares de 1.950. Deben provenir de las plantas antiguas cuyo C-14 ha decaído completamente.

Por tanto, la fracción dominante del nuevo CO2 en la atmósfera debe provenir de la quema de combustibles fósiles. LQQD.

 

Pseudociencia, estafa y censura: ¿Qué pasa con las universidades paraguayas?

Pseudociencia, estafa y censura: ¿Qué pasa con las universidades paraguayas?

Además de la crisis política y mediática, en las últimas semanas están abundando las denuncias por estafas en las universidades paraguayas.

Recientemente, el Consejo Nacional de Educación Superior (CONES) clausuró cuatro facultades de Medicina de las universidades Hispano-Guaraní, Tres Fronteras, San Sebastián y María Auxiliadora.

Días antes, el mismo CONES advirtió que la mayoría de las carreras de la Universidad del Sur (UNASUR) estarían inhabilitadas.

Cientos de estudiantes se encuentran a la deriva. Los más preocupados son los de los últimos años, ansiosos por graduarse. Los estudiantes alegan buena fe al haberse inscrito a los cursos de aquellos centros de enseñanza superior, cuyas autoridades aseguran que tienen todo en orden.

A esto se suma la denuncia de censura impuesta por las autoridades de la Universidad Católica de Asunción al sociólogo y politólogo argentino neomarxista Atilio Borón, cuya conferencia tuvo que trasladarse a la sede de la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional de Asunción.

El libre intercambio de ideas y la disputa por la búsqueda de la verdad son los ejes principales de una universidad. Prohibiendo discusiones se atenta contra el libre flujo del ejercicio crítico.

Se adhiere a este festival universitario de la vergüenza la defensa de una tesis homofóbica y pseudocientífica en la Universidad del Chaco, institución dirigida por una persona condenada a cuatro años de prisión por vaciamento del Banco Nacional de Trabajadores y que también fue denunciada por no pagar salarios de sus empleados.

El título de la tesis es “Características de las escrituras manuscrita de personas con trastorno homosexual”, así con errores de concordancia en el mismo título —impreso y supuestamente revisado— del trabajo monográfico.

Como si se tratara de un chiste, la tesis es de una carrera de Criminalística y Ciencias Forenses que no está habilitada por la Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación (ANEAES) y mucho menos las maestrías que ofrece esa universidad.

¿Qué nos preocupa? ¿Que abunde pseudociencia en la universidad? ¿Que sea un trabajo sobre grafología? ¿Nos repele que se acepten trabajos homofóbicos? ¿Que se escriba mal un título? ¿Que se gradúen licenciados sin conocer metodología ni escritura científica?

Todo eso debe preocuparnos, porque en su conjunto es una señal de que las instituciones académicas no están funcionando.

En Paraguay, hasta hace poco era relativamente fácil abrir una universidad privada si se tenía los contactos o acuerdos necesarios con la clase política. Tanto es así, que algunos políticos se crearon sus propias universidades solamente con el aval de sus colegas parlamentarios.

En el país existen universidades que otorgan títulos impune e irresponsablemente a personas que no tienen condiciones básicas de comprensión lectora o análisis crítico, graduados que no diferencian teoría científica de mera especulación, ciencia de pseudociencia, universidad de estafa educativa.

Hay universidades que no tienen bibliotecas, que no publican revistas científicas, que no investigan, que no destinan fondos para actividades científicas; hay “altas casas de estudios” que ofrecen carreras que no están habilitadas, que solo dan fotocopias a sus estudiantes, o que les exigen una carga horaria de cuatro horas semanales (pero por largos y lucrativos cuatro o cinco años).

En síntesis, hay universidades que no deberían llamarse así.

Por su parte, la Universidad Nacional de Asunción (UNA), que aunque tenga 12 revistas científicas y la mayoría de los investigadores del PRONII y proyectos de ProCiencia, no se termina de despertar de “pesadilla oscurantista”.

Recordemos que su rector estuvo preso por corrupción en la principal penitenciaría del país. La reforma no ha llegado aún pese a los levantamientos estudiantiles del 2015.

El propio ethos de nuestro sistema universitario es el problema. Permitimos que sobresalga la mediocridad, nos aislamos del debate científico e intelectual de las universidades modernas extranjeras, copiamos modelos perimidos, fomentamos la endogamia, facilitamos la simplicidad académica y abogamos por el reduccionismo argumentativo. Las falacias son más rápidas de comprender que las teorías y leyes estudiadas y reanalizadas.

El trabajo “Caracterización de la ciencia en el Paraguay de la democracia (1989-2015). Aproximación a la historia de la ciencia paraguaya”, arroja datos concretos sobre la actividad investigativa en el país. Según estudios previos del profesor Antonio Cubilla, director del Instituto de Patología e Investigación (IPI) y miembro honorario de APRA, son cuatro los factores que imposibilitaron el surgimiento de una masa crítica de científicos e investigadores en el país:

  1. La exclusión histórica de la investigación en la universidad;
  2. La creencia falsa del elevado costo de la ciencia;
  3. Facilidad inmediata de transferencia o copia de tecnología externa; 
  4. La creencia de que la investigación científica solo es patrimonio de los países más ricos.

A esto le sumamos la falta de tradición científica, la falta de financiación de las ciencias básicas y la falta de escuelas de pensamiento científico.

Julio Rafael Contreras, pionero en estudios de historia y filosofía de la ciencia local, sostiene que no se llegó aún al punto en que la mayoría de las ciencias practicadas dentro de nuestras fronteras hagan “cuerpo en el sistema cognitivo, funcional y mental de la vida nacional”. Y va un poco más allá, pues postula que la investigación científica es un “problema de existencia real” para un país como el nuestro.

Y no es para menos. La Organización de Estados Iberoamericanos indica en su informe sobre “Ciencia, tecnología e innovación para el desarrollo y la cohesión social” del 2014 que “la brecha entre los países ricos y pobres no es solo la distribución de la riqueza, sino también la del conocimiento”.

Ya el filósofo Juan Andrés Cardozo, en su obra “La razón como alternativa histórica”, escribe que la ciencia “es un fenómeno sociocultural que interviene decisivamente en el destino de las sociedades contemporáneas”, metiéndose de lleno en la discusión actual sobre el rol de la ciencia, tecnología e innovación que cobra más protagonismo mientras más desarrollo haya. Y, al igual que Cubilla, Cardozo ve que la universidad paraguaya ignoró casi por completo a la investigación durante gran parte de la historia.

Hoy la universidad paraguaya da cabida a la estafa, a la censura, da espacios a la pseudociencia, a la reducción epistemológica y metodológica y posterga su transformación hacia una sociedad de la información y el conocimiento.

¿Podrá solucionarse pronto esta crisis educativa? No lo sabemos, pero en un momento de mucha oscuridad social, la universidad debe convertirse al menos en la defensa de la razón, del debate de ideas, la fortaleza del pensamiento crítico, de la disputa por el conocimiento y guardiana de la libertad intelectual.

PNL y negligencia intelectual

PNL y negligencia intelectual

Por: Francisco Ascarza. Publicado originalmente en el blog Insurrectos.

En sociedades presididas en principio por la racionalidad, cuando ésta se diluye o se disloca, los ciudadanos se ven tentados a recurrir a formas de pensamiento prerracionalistas. Se vuelven hacia la superstición, lo esotérico, lo ilógico, y están dispuestos a creer en varitas mágicas capaces de transformar el plomo en oro y los sapos en príncipes.”  –“Un mundo sin rumbo: crisis de fin de siglo”, de Ignacio Ramonet.

Una mirada a la irracionalidad contempla, asimismo, un acercamiento hacia las pseudociencias. A éstas podríamos definirlas como un conjunto de conocimientos que pretende tener caracter científico, pero que carece de el.

Según el filósofo Paul Kurtz, en “Is parapsychology a science?” (1978/1981, The Skeptical Inquirer, Vol 3. nº.2, pp. 14-23), estos modelos pseudocientíficos:

  • a) no utilizan métodos experimentales rigurosos en sus investigaciones;
  • b) carecen de un armazón conceptual contrastable;
  • c) afirman haber alcanzado resultados positivos, aunque sus pruebas son altamente cuestionables, y sus generalizaciones no han sido corroboradas por investigadores imparciales.

Y es en este contexto que se enmarca la Programación Neurolingüística o PNL. En efecto, según el artículo publicado por Alejandro Borgo en la revista del CAIRP (Centro Argentino para la Investigación y Refutación de la Pseudociencia, ya disuelto), el Consejo Nacional de Investigación, creado por la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos, encomendó al Comité de Técnicas para el Mejoramiento del Desempeño Humano la tarea de investigar la PNL con el objeto de determinar su validez como técnica terapéutica y de aprendizaje.

Las conclusiones son claras (pueden leerse completas en http://www.nap.edu/openbook.php?record_id=1025&page=141). He aquí algunas:

Muchas de las teorías a las que apela la PNL y que se citan como congruentes con ella, no tienen aceptación científica (teoría del cerebro holográfico de Pribram, y la descripción del cerebro estadístico de John).
Los experimentos presentados en apoyo de la PNL no son satisfactorios.
– Hay errores en la descripción de procesos biológicos básicos. Ejemplo: una sinápsis se define como una conexión dendrita-dendrita, en vez de dendrita-axón.
– Las referencias biológicas y psicológicas están desactualizadas. No se menciona la neurotransmisión cuando se habla de la organización cerebral y lo que se cita de psicología cognitiva omite los últimos 20 años de trabajo.
– La conclusión general es que no hay evidencia empírica, hasta la fecha, que permita sostener tanto las pretensiones como la eficacia de la PNL.

En definitiva, la PNL no se sostiene como una disciplina confiable y se presta para la manipulación de incautos y el beneficio económico de los gurús que la defienden. Y sin embargo, es importante hacer notar que en nuestro medio se está poniendo de moda. El mes pasado recibí por lo menos dos invitaciones a charlas acerca de este tema. Charlas que por cierto, no eran gratuitas.

Entonces, ¿qué extrañas fuerzas mueven a empresarios, artistas, universitarios, oficinistas y gente de toda índole a experimentar en estas turbias aguas? ¿qué misterioso componente convierte a esta pseudociencia en exitosa?.

La respuesta a estas preguntas transita el camino del engaño y la pereza intelectual. En efecto, la programación neurolingüística se atribuye una engañosa respetabilidad al hacer alarde de un lenguaje que, por la utilización de vocablos ciéntificos, pretende ser serio.

Tal como lo hiciera notar Michael Corballis en “Are we in our right minds?” (1999) [1]: “la PNL es un título completamente falso, diseñado para dar la impresión de respetabilidad científica”. Y es bien sabido que muchos sucumben a la tentación de quedarse con la cáscara: “si suena bien, ha de ser cierto”.

Es esta actitud facilista la que proporciona tierra fértil para el éxito de charlatanerías de esta índole. Y ese facilismo, que caracteriza el comportamiento de muchos individuos, va de la mano de la pereza intelectual. Estas personas son reacias a preguntarse acerca de la esencia de las cosas. Prefieren una mentira simple e ingeniosa a una verdad que los obligue a razonar. La superficie es su habitat.

Difícilmente puedan comprender la belleza de la profundidad. Se regodean en el término y no en el significado. Se les invita a aprender, pero se excusan diciendo que el tiempo que tienen es corto. Entonces es más sencillo ser un seguidor. Simplemente se engulle lo que otros masticaron.

A veces me pregunto si es razonable preocuparse por gente así. Me tienta responder con un silencio indiferente. Después de todo, cada quien hace de su vida lo que quiere. Pero entonces recuerdo que por culpa de esta negligencia intelectual, gran parte de la historia de la humanidad está cubierta por un manto de sangre resultante de los crímenes cometidos en nombre de todo tipo de dogmatismos y supercherías.

Entonces dejo de lado el sueño de la madrugada para escribir.

Referencias:

[1] Michael Corballis (1999)
Corballis, MC., “Are we in our right minds?” In Sala, S., (ed.) (1999), Mind Myths: Exploring Popular Assumptions About the Mind and Brain Publisher: Wiley, John & Sons. ISBN 0-471-98303-9 (pp. 25-41) see page p.41

Otras referencias:

Eric Einspruch y Bruce Forman
Einspruch, E. L., & Forman, B. D. (1985). “Observations Concerning Research Literature on Neuro-Linguistic Programming”. Journal of Counseling Psychology, 32(4), 589-596.

Barry Beyerstein (1995)
Beyerstein, B. ‘Distinguishing Science from Pseudoscience’, Centre for Professional and Curriculum Development, Dept. Psychology, Simon Fraser University.

Grant Devilly (2005)
“Power therapies and possible threats to the science of psychology and psychiatry” Australian and New Zealand Journal of Psychiatry 39:437–45(9)

El populismo y el nacionalismo apelan a lo peor de nosotros: encontrar a un enemigo inventado.

El populismo y el nacionalismo apelan a lo peor de nosotros: encontrar a un enemigo inventado.

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Según el periodista Alejandro Borgo, adherirse al escepticismo evitaría caer en el marxismo o el neomarxismo. Lo pone en la misma posición que defender el psicoanálisis freudiano, por reclamar el título de científico. Para el comunicador, el ateísmo debe difundirse y no hay que espantar a la gente respecto del escepticismo.

Por Eduardo Quintana.

[email protected]

Borgo es un reconocido periodista militante escéptico y ateo argentino que desde hace décadas lucha contra las pseudociencias, el pensamiento dogmático y el oscurantismo. Es representante del Center For Inquiry en Argentina y fue director de la revista Pensar y fundador y presidente del Centro Argentino para la investigación y refutación de la Pseudociencia, CAIRP (1991 – 1997).

Alejandro fue el organizador de la Primera Conferencia Iberoamericana sobre Pensamiento Crítico. Buenos Aires, setiembre de 2005. Además de su trabajo como escéptico, es músico. Es fundador, compositor e integrante de la Camerata Porteña. (www.camerata.com.ar)

Tiene cuatro libros: “Puede Fallar. Predicciones Fallidas de Astrólogos, videntes y mentalistas en Argentina”, en co-autoría con Enrique Márquez. Ed. Planeta (1998); “¡¿Por qué a mí?! Los errores más comunes que cometemos al pensar”. Ed. Planeta, 2011; “¿Te atrevés a ser libre?” Ed. Planeta, 2012 y “Beatles. Lo que siempre y nunca escuchaste sobre ello”, Ediciones Del Camino, 2016.

Alejandro se encuentra actualmente en Asunción, ya que ofrecerá dos charlas magistrales en la Universidad Iberoamericana, de la mano de APRA. El evento cuenta con el apoyo de la Universidad Iberoamericana, y del Center for Inquiry (CFI) de Argentina. Las ponencias se llevarán a cabo el jueves 1 y viernes 2 de diciembre, en el Salón Rectorado de la universidad (Ygatimí esq. 15 de Agosto). La inscripción se debe realizar al celular 0982-571013.

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-Cuando hablamos de escepticismo, no nos referimos a los clásicos de la escuela escéptica griega que negaban la posibilidad del conocimiento. ¿Qué realmente es un escéptico en el siglo XXI?

– En el siglo XXI, un escéptico, al igual que en otras épocas, es una persona que duda de una afirmación hasta que haya evidencia que la sustente. Cuanto más extraordinaria es la afirmación, mayor debe ser la evidencia. Ello se refleja en todas las actividades y campos de la acción humana. Y en estos tiempos es urgente la aplicación del escepticismo a la economía y la política, no solo a las pseudociencias como la parapsicología, astrología, ufología, medicinas alternativas y otras.

-¿De qué nos sirve el pensamiento crítico?

– El pensamiento crítico es una poderosa herramienta que nos sirve, como se dice coloquialmente, para “separar la paja del trigo”. Consiste en detectar falacias para distinguir los razonamientos válidos de los defectuosos. Según Howard Gabennesch, el pensamiento crítico consiste en el uso de nuestras aptitudes racionales, ideas y valores para acercarnos a la verdad tanto como sea posible. Esas aptitudes comprenden: analizar, sintetizar, interpretar, explicar, evaluar, generalizar, abstraer, ilustrar, comparar y reconocer falacias lógicas.

-En la sociedad de la información, en la que vivimos a nivel global, ¿por qué abundan la superstición y la pseudociencia?

– En primer lugar, no creo que la sociedad esté tan informada. Hay miles de noticias o artículos circulando que parecen información válida, pero no lo son. En segundo lugar, la superstición y la pseudociencia abundan porque son expresiones del pensamiento mágico, que por lejos, es lo que todavía guía muchas de nuestras acciones, a base de creencias sin sustento. Lo que en inglés se denomina “wishful thinking”.

-¿Es la misma lógica que con las religiones? ¿Por qué la gente sigue creyendo en dioses?

– La gente sigue creyendo en dioses porque dicha creencia les da una suerte de consuelo frente a las calamidades cotidianas. Ya lo decía Bertrand Russell hace unos cien años aproximadamente. La religión se basa en la fe (creencia a ciegas), promueve el “creer para ver” en lugar del “ver para creer”. Por otra parte, las religiones tradicionales siguen promoviendo conceptos dañinos como el pecado, la culpa y la obediencia sin cuestionamientos. Y no debemos olvidarnos de que una de las causas principales de la existencia de las religiones, en todos los tiempos, fue el miedo a la muerte.

-¿Cuánto tiempo más de vida le das a las religiones?

– Las religiones se van transformando, mutando. Se van adaptando. Creo que tenemos varios siglos de religión o mentalidad religiosa por delante. La ciencia viene ganando todas las batallas, y ha aportado mucho para extinguir las creencias religiosas, pero éstas siguen y seguirán existiendo.

-¿Cómo debemos aplicar el escepticismo en la política? ¿Qué ejercicios del pensamiento crítico se deben hacer para evitar caer en manos del populismo, la demagogia, o peor, el autoritarismo?

– Es una pregunta difícil de responder. El escepticismo debe aplicarse en política como se aplica en otros campos. Si un líder político promete algo, debemos preguntarle cómo lo hará, evitando las respuestas ambiguas. El populismo apela a lo peor de nosotros: no cuestionar nada, aceptar todo en nombre de las mayorías. El nacionalismo es otro grave problema: apela a lo peor del ser humano, el odio a un enemigo inventado. Basta con examinar la historia de las guerras.

Iberoamérica lamentablemente se destaca por los gobiernos populistas, demagogos y autoritarios que ha tenido. No ha prevalecido, como lo dicen varias constituciones, el individuo por sobre la mayoría. Se ha dado todo lo contrario, lo cual no puede llevarnos a algo bueno.

-¿Cuál fue la labor que hacías el Instituto Argentino de Parapsicología? ¿Por qué desapareció?

-El Instituto Argentino de Parapsicología (IAP) era una institución seria, donde di mis primeros pasos en la investigación de lo paranormal. Allí aprendí metodología de la investigación y estadística. Me fui del IAP en 1987. Desconozco la razón de su desaparición. Cuando partí, el IAP no estaba en buenas manos.

-¿Qué trabajo realizaste durante tu presidencia en el Centro Argentino para la Investigación y Refutación de la Pseudociencia?

-El CAIRP realizó un trabajo descomunal. No solo durante mi presidencia, sino también durante la de Enrique Márquez, que fue la primera etapa, donde contamos con la invalorable participación del periodista Alejandro Agostinelli. Investigábamos los supuestos fenómenos paranormales, participábamos en programas de televisión, radio y éramos entrevistados a menudo por la prensa escrita. Hay cientos de programas que pueden verse en YouTube.

Editamos la primera revista escéptica argentina, El Ojo Escéptico (www.elojoesceptico.com.ar), con el fin de promover el pensamiento crítico y desmitificar las afirmaciones pseudocientíficas de astrólogos, parapsicólogos, videntes, etc.

Formamos un gran equipo, con docentes, profesionales e ilusionistas. Carl Sagan y Mario Bunge fueron Miembros de Honor del CAIRP.

-¿Costó mucho organizar la primera Conferencia Iberoamericana de Pensamiento Crítico en el 2005?

– Fue una tarea enorme, planeada con mucha anticipación. Logramos, con el apoyo del Center For Inquiry Transnational (www.centerforinquiry.net) llevar expositores de España, Estados Unidos, Brasil, Paraguay y Chile, aparte de los oradores argentinos. Duró dos días y hubo 21 oradores. Nunca se hizo nada igual en la Argentina.

-¿Qué postura tenés con relación a los Nuevos no jinetes del Apocalipsis ¿Dawkins, Harris, Dennet y Hitchens representaron un punto de inflexión en la concepción atea o solo sumaron esfuerzos de otros no religiosos?

– Según mi criterio, todos son, o fueron, buenos divulgadores del ateísmo, aunque no fueron los primeros. Vuelvo a nombrar al gran Bertrand Russell, filósofo que para el mundo académico se denominaba “agnóstico”, pero para el público, se reconocía como “ateo”. Estamos hablando de 1927. Russell hizo una tarea monumental. Tuvo el valor de transmitir la filosofía al hombre de la calle, hizo el esfuerzo por aclarar y arrojar luz sobre temas muy controversiales.

-¿Se debe difundir el ateísmo?

– ¿Por qué no? No es otra cosa que la descreencia en dioses. Veo que algunos ateos, sin embargo, tienen actitudes que no contribuyen a la causa: creen que los creyentes son gente estúpida y los tratan como tales. Y lo peor es que se jactan de ello. No estoy de acuerdo con esa postura.

-¿Fracasan los movimientos u organizaciones escépticas y racionalistas latinoamericanas? ¿Por qué cuesta mantenerlas durante un largo tiempo?

– Creo que la cuestión pasa por el voluntarismo, que tiene un límite. A veces está mal visto que una organización escéptica gane dinero. Eso ocurrió con el CAIRP. No entiendo por qué. Cuando propuse que la gente que trabajaba en el CAIRP debía obtener un rédito económico, varias voces “puristas” estuvieron en contra. Cualquier organización, para progresar, necesita dinero. Si dependemos del voluntarismo, estamos en vías de extinción.

-¿Es un problema que algunos grupos sean escépticos, pero abiertamente marxistas o socialistas?

– Sí son escépticos y marxistas están en un gran problema. No se puede ser una cosa y la otra al mismo tiempo. Es lo mismo que ser freudiano y científico. Por otra parte, el fracaso del socialismo en el mundo ha sido estrepitoso. Cuando se construyó el muro de Berlín, nadie emigraba de Alemania Occidental hacia Alemania Oriental. Todo el que podía hacía lo contrario ¿Los intelectuales socialistas nunca se preguntaron por qué? Es algo que le hubiera llamado la atención a un niño de jardín de infantes.

-¿Se debe buscar trabajar en conjunto, con APRA y organizaciones similares? ¿Sobre qué se podría trabajar?

– Desde luego que sí. Eso es lo que debemos hacer. Juntar fuerzas, recursos y trabajar en la promoción de la ciencia y la razón. Pero deberíamos hacerlo con humor, con simpatía, para acercarnos a la gente. Vuelvo al tema del ateísmo: hay ateos que espantan a la gente. No permitamos lo mismo con el escepticismo.

-¿Qué valores o códigos morales tienen los no creyentes con tu filosofía?

– Muchos: el respeto hacia la gente, la tolerancia al disenso, entre otras. Las personas no somos robots inmutables. Nadie es perfecto. He conocido gente creyente muy valiosa.

-La visión sobre la libertad que defendés te hizo chocar con Mario Bunge. ¿Las diferencias con el filósofo son solo filosóficas políticas?

– Yo no choqué con Mario. Él chocó conmigo. Él se peleó conmigo. Malinterpretó lo que yo alguna vez le expresé. Se enojó conmigo porque nombré a Ayn Rand y a Murray Rothbard en uno de mis libros. Su respuesta fue totalmente emocional. Ni siquiera leyó mi libro, en el cual lo cito a él y a otros pensadores.

-¿Qué representa la música en tu vida?

– Sentimiento, pasión, belleza. Soy músico desde mi infancia. La música llega a conmover, lo cual he presenciado en varias personas a lo largo de mi vida. El amor por la música me brindó varios amigos, con quienes he compartido momentos inenarrables.

-¿Cuál es la recepción del último libro sobre The Beatles que presentaste?

– ¡Muy buena! Fue un trabajo que me llevó 4 años. Y rindió sus frutos. Es el libro que quise escribir toda mi vida.

-¿Cómo fue tu experiencia durante el Primer Simposio Internacional de Pensamiento Crítico que realizó APRA en 2011?

– Excelente. Tuve la oportunidad de conocer gente brillante, con la cual discutimos sobre varios temas. Fue muy enriquecedor para mí. Espero que quienes hayan compartido esa experiencia sientan lo mismo.

-La primera charla que darás en la Unibe tratará sobre la matrix. ¿Cómo podés definir la realidad?

– Adopto la definición de Bunge: la realidad es la colección de objetos que hay en el Universo. No soy subjetivista, sino realista. Pero dejo el suspenso para la charla que daré sobre el tema.

-La segunda tratará sobre los chantas. Tenemos varios en nuestros países, que no solo pasan por la política, sino por la psicología, los medios de comunicación y hasta la cultura. ¿Se los puede detectar?

– Por supuesto. Para ello contamos con el pensamiento crítico. A lo largo de los años hemos desenmascarado a muchos charlatanes.

-¿Podrías citar algunos autores sugeridos para una introducción en el escepticismo y pensamiento crítico?

– Bertrand Russell, Martin Gardner, Isaac Asimov, Carl Sagan, James Randi, Ray Hyman, Joe Nickell, Alan Sokal, Jacques van Rilläer y muchos otros. Uno de los libros que más me impactó fue “El olvido de la razón” de Juan José Sebreli.

“Los escépticos paraguayos cuestionan todo”

“Los escépticos paraguayos cuestionan todo”

Según el presidente de APRA, Ricardo Montanía, los escépticos paraguayos cuestionan todo y no aceptan liderazgos fuertes. Sin embargo, sostiene, que aunque la individualidad es una característica de los librepensadores, el trabajo en conjunto a favor de la razón y el escepticismo ayudaron a visibilizar a los compatriotas que no siguen religiones, deidades ni pseudociencias.

Por Eduardo Quintana
@edquintana

En el año 2006, cuando comenzó a popularizarse el Nuevo Ateísmo, en el mundo anglosajón, con los Cuatro No Jinetes del Apocalipsis, en Asunción se reunían tres amigos para encausar un movimiento atípico en una sociedad históricamente conservadora: una organización atea, racionalista y escéptica. Meses después de los primeros encuentros, nacía la Asociación Paraguaya Racionalista, APRA. En el 2007 aceptó a sus primeros miembros.

Históricamente, según el historiador y aprano Claudio Fuentes, a inicios del siglo XX, hubo en Paraguay un medio de prensa librepensador, que defendía principios racionalistas. El periódico se llamaba “La Voz del siglo” y estaba dirigido por Ramona Ferreira. El diario el Porvenir también asumía posiciones escépticas y críticas. El debate del pensamiento estuvo muy presente en conferencias o discusiones que se tenían tanto en la academia como en los medios de prensa de la época.

Hasta 1992, Paraguay fue un Estado católico y el presidente de la República tenía la obligación de pertenecer a la religión oficial. Es en esta apertura democrática que los ateos, agnósticos o no religiosos comenzaron a visualizarse más, pero recién en el siglo XXI se llegó al movimiento organizado.

Según un estudio de 2010 del Centro de Investigaciones Pew, de Estados Unidos, el 1,1% de la población paraguaya era no religiosa, alrededor de 70.000 personas y que esa tendencia se mantendría por lo menos por cuatro décadas más. El único estudio a nivel local es una encuesta realizada por el diario La Nación, que sitúa a los ateos y agnósticos de Asunción y Central en el 4% de la población de capital y área metropolitana.

El estudio de Pew asegura que la tendencia del 1,1% de no religiosos en Paraguay se mantendrá.

El estudio de Pew asegura que la tendencia del 1,1% de no religiosos en Paraguay se mantendrá.

APRA llegó a tener más de 100 miembros hace algunos años, incluso contó con escépticos de otros países americanos. Actualmente, los miembros activos de la asociación suman 30 personas. Los dos miembros honoríficos de la organización son el filósofo y científico Mario Bunge y el científico y pensador Antonio Cubilla.

En este extensa entrevista realizada hace unos meses al ingeniero Ricardo Montanía, que ya tuvo la presidencia en otras oportunidades, se resaltan los orígenes de la agrupación racionalista y las ideas que defiende. Incluso, hace una caracterización de los escépticos locales.

-¿Es válida la encuesta que publicó La Nación años atrás sobre que el 4% de los asuncenos y centralinos son ateos o agnósticos?

-No tengo motivos para dudar que sea consistente con la realidad, hay numerosos estudios que apuntan en esa dirección al señalar que los países menos desarrollados y pobres tienen un alto nivel de religiosidad. En efecto, el Paraguay presenta los caracteres de país pobre, con indicadores de desarrollo social paupérrimos y todos los inconvenientes del subdesarrollo que son usuales en los países con mayor índice de religiosidad.

Los países más desarrollados tienen altos porcentajes de ateísmo, como puede comprobar cualquiera que desee hacerlo. Si el Paraguay tuviera un alto porcentaje de ateos, con el nivel pobrísimo de desarrollo que tiene sería una verdadera anomalía estadística.

-¿Cómo un ciudadano paraguayo se hace ateo?

-Decir que se “convierte” al ateísmo da la impresión de que el ateísmo es otra adscripción religiosa, y no es así. En países como el nuestro el ateísmo es el resultado de un proceso lento y sistemático de incorporación del conocimiento científico a nuestras vidas, de suerte tal que se hace posible comprender que el universo no requiere de una explicación metafísica o sobrenatural.

Encontrar un paraguayo ateo es altamente improbable, tal y como se refleja en los estudios antes mencionados, es porque el método por el cual las creencias religiosas se perpetúan en el tiempo está plenamente vigente en nuestro país.
Si miramos a los católicos que son absoluta mayoría vemos que operan sobre los niños, ellos son bautizados a tierna edad y en la ceremonia se encomienda, literalmente. a un ejército de personas, velar porque la fe de sus ancestros le sea inculcada.

Todo lo que ve y oye tanto en el colegio, la calle o su casa en ese sentido son manifestaciones teístas y crece con el convencimiento de que la fe es una gran virtud y no el vicio del carácter como en realidad es.

Entonces al llegar a cierta edad, de no mediar circunstancias muy especiales, el joven es ya un teísta cuyas capacidades críticas están convenientemente atenuadas o apagadas y es presa fácil de todo tipo de supercherías religiosas o no.

Los ateos paraguayos que conozco, y conozco a muchos, lo son porque lograron pasar indemnes por ese mecanismo perverso o porque tenían un amor especial por el conocimiento que los llevaron a desapegarse de los dogmas tan eficientemente inculcados y con la lectura y el apego a la ciencia lograron darse cuenta que la visión teísta del Universo es, sin dudas, falsa y sin sustento racional y que la única posición razonable de un ciudadano libre e informado del siglo 21 es la del ateísmo.

-¿Cómo se puede saber el número de no creyentes que hay hoy en Paraguay? Pew apunta al 1,1% de la población.

-Es difícil definir con claridad esa cuestión, ocurre que es muy escaso el número de personas que tenga una posición “ortodoxa” en cuanto a sus creencias, es escaso el número de personas que crea, por ejemplo que la hostia consagrada sea el cuerpo de un carpintero judío que murió hace dos milenios, como exige el dogma Católico.

Sostengo que la mayoría de creyentes en este país es gente que cree que hay “algo” superior allá arriba y que relacionan de alguna manera indefinida con Jesucristo o alguna de sus variantes.

-Pero también hay variantes entre los ateos…

-Aún los ateos menos crédulos o dados a las fantasías, tienen enormes dificultades para tener una visión totalmente materialista del Universo, como es la del ateísmo de nuestros días. Se trata de un problema de falta de conocimiento de los últimos avances científicos en cosmología que nos muestran que lo más probable es un Universo totalmente natural, que no necesita de un ser transcendente que lo rija ni de un creador omnipotente que le haya dado origen.

Si la pregunta será tal que “no creyente” significa una visión totalmente naturalista del Universo, como la que APRA propugna, sin dudas que el resultado será de muy pocos ateos o agnósticos, en concordancia con la catástrofe educativa en que nuestro país se debate.

-APRA cumple su primera década de existencia, ¿por qué aparece recién en el siglo XXI una asociación escéptica en el país?

-El tipo de asociación escéptica que APRA pretende ser llega a nuestro país con unos treinta años de retraso, los escépticos existieron siempre, desde los griegos, pasando por aquel gran crítico de la religión y el estado Jean Meslier y los de la Ilustración, pero hablamos ahora de organizaciones escépticas racionalistas que pretenden someter a todo tipo de cosas al rigor del análisis escéptico racionalista, es decir exigiendo para todas las cuestiones del devenir humano una justificación adecuada racionalmente acerca de su grado de verdad.

Es de suponer que para un país, muy conservador como el Paraguay, tan poco dado a aceptar cuestionamientos frontales como es propio de este tipo de organizaciones, la aparición de una organización como APRA sea tardía y su supervivencia incierta. El hecho que aún persista un núcleo importante de racionalistas dispuestos a llevar adelante la organización es muy significativo y permite suponer que es posible su continuidad.

-¿Fue difícil organizar y representar a los ateos y escépticos paraguayos?

-Es muy difícil la organización y el desarrollo de este tipo de asociación por las propias características de las personas que adhieren a las ideas que le son propias, en su mayoría gente muy poco dada a aceptar liderazgos fuertes, cuestionadoras de absolutamente todo, o que son ellas mismas líderes en su campo.

Entonces es difícil y hasta repulsivo para esta clase de gente actuar en forma colectiva, pues la individualidad es el sello que los caracteriza.

Apostasía colectiva, en diciembre de 2010, frente a la Catedral de Asunción.

Apostasía colectiva, en diciembre de 2010, frente a la Catedral de Asunción.


Sin embargo también son gente razonable y si hay un hecho que hemos constatado con claridad acerca de estas cuestiones es que la acción individual en pro de la racionalidad y el escepticismo, aunque loable y en ocasiones destacada, tiende a perderse y ser poco fructífera.

En otras palabras, quienes integramos APRA, llegamos al convencimiento de que si queremos influir en la sociedad de manera efectiva, no tenemos otra sino renunciando en parte al individualismo que nos caracteriza como personas y actuando en forma conjunta y organizada.

-¿Cuáles son las ideas generales que defiende la Asociación?

-APRA defiende la idea que la razón es la que debe primar en la resolución de los problemas humanos, esto es, decimos que la ciencia es el mejor método para conocer el mundo y el parámetro que se debe utilizar para guiar nuestra moralidad, que no existen autoridades o “vacas sagradas” o “libros sagrados” que deban ser seguidos irreflexiva y acríticamente.

Ese es el principal aspecto que la hace tan corrosiva para las ortodoxias, en APRA sostenemos que todas las creencias, opiniones e ideas pueden y deben ser sometidas al escrutinio escéptico para ser aceptadas. Y como sabemos, una conocida y muy querida tradición de los creyentes es la de pretender que su cuerpo de creencias dogmáticas sea apartada de la mesa de análisis, “de eso no se discute”, porque son cuestiones “sagradas” y la ira divina caerá sobre quienes osen someter al análisis de la razón a esos temas

-También se combaten las pseudociencias.

-Además de lo anterior, APRA pretende luchar contra el abuso de la credulidad pública, es decir contra los comerciantes de la ignorancia que tienen por víctimas a los que creen en sinrazones científicamente conocidas como falaces, tales como la astrología, la quiromancia, las medicinas alternativas, el psicoanálisis, la programación Neurolingüística y un enorme y preocupante número de etcéteras.

Otro aspecto importante es el que algunos autores escépticos mencionan en el sentido de ser “los caballeros andantes de la ciencia”, expresión que es importante aclarar. Los escépticos no somos necesariamente científicos, pero buscamos defender a la ciencia de los ataques del oscurantismo. Se debe a que ni el Estado, ni la universidad y ni aún los propios científicos se han mostrado aptos o interesados en defender a la ciencia del ataque constante a que es sometida. El movimiento escéptico racionalista mundial es el que levanta la voz en defensa de la ciencia.

-En Paraguay, la palabra “ateo” estuvo asociada en la dictadura stronista a apátrida, comunismo, homosexualidad, ¿se tiene este preconcepto en plena democracia en el país?

-Quizás a la palabra “ateo” ya no se la relacione con los términos mencionados, pero el prejuicio de que el ateo pueda encarnar una suerte de inmoralidad, aquello de que sin Dios todo está permitido, sigue presente. Asegurar que no se cree en un ser supremo y que no se tiene fe en un ser que crea e interviene en el Universo, sigue convirtiendo en sospechosa a la gente.

También se relacionaba al comunismo con el ateísmo dogmático propio de la doctrina materialista de la ideología Marxista, cosa que es radicalmente diferente del ateísmo racional que propugnamos.

Sin embargo, más allá de algunas escaramuzas absolutamente intrascendentes, no veo que eso sea un problema en el Paraguay de hoy día, al menos no en la escala en que lo era durante la dictadura.

-¿Qué hizo APRA en estos años de existencia?

-Pienso que, en ciertos ámbitos capitalinos sobre todo, logró instalar la idea de que el ateísmo no se trata de una suerte de satanismo misterioso en el que sus miembros se dedican a devorar infantes, sino de gente que pasando por las mismas circunstancias que los demás paraguayos, pretendemos una sociedad más racional.

Originalmente hemos surgido como intento de dar una visión racional de las cosas, y con nuestro programa de radio y nuestra participación en la prensa, oral, escrita y televisiva, a más de las redes sociales, hoy día los ateos y escépticos ya no son la “rara avis” de otros tiempos sino que somos “parte del paisaje” aceptado.

La tarea por delante es ciclópea, apenas hemos comenzado.

-¿Se sienten discriminados, insultados o dejados de lado los no creyentes la el Paraguay de hoy?

-Solo puedo responder por mí mismo y por la opinión mayoritaria de mis amigos de APRA, y la respuesta es que no, no sentimos tal circunstancia. Más allá de ciertas manifestaciones de inquietud y rechazo totalmente comprensibles, no tenemos ese problema.

-En 2010 APRA fue una de las impulsoras a nivel de América Latina de la campaña de Apostasía Colectiva, ¿por qué decide la gente salir de la Iglesia católica?

-La Iglesia católica es víctima de sus contradicciones internas y de su falta de liderazgo acorde a este tiempo, la aparición del papa Francisco ha sido una excelente medida proselitista que ya ha comenzado a dar resultados para revertir esa situación.

En nuestro país los obispos son tan pusilánimes que ni siquiera son capaces de reconocer que existimos y que queremos dejar de figurar como miembros de esa Iglesia como efectivamente ocurre en contra de nuestra voluntad.

Jamás se han dignado responder a nuestras solicitudes, en las cuales aclarábamos que apostatábamos de las creencias cristiano católicas y han pasado seis años desde entonces sin merecer una letra de respuesta, ¿no le importa a la “madre iglesia” que algunos de sus miembros tengan esta posición? ¿Tanto como para ni siquiera dar cuenta de haberse enterado de esto?

-¿Crecerá el número de ateos o agnósticos en Paraguay en los próximos años?

-Todo dependerá de la mejora o el empeoramiento de la educación en el país. Un país lleno de brutos ignaros no puede apreciar el conocimiento y será victima de la ignorancia que lo aplastará, muchos curas, pastores y políticos de todos los colores están ávidos por que se dé ese escenario.

En realidad se trata de la disyuntiva que se plantea a nivel mundial, o avanzamos hacia una sociedad con más ciencia y que promueva la mejora de la vida del ser humano o nos sumimos en la oscuridad que más de una vez ensombreció por largas centurias el devenir humano. Depende de todos nosotros como se resolverá esta cuestión.

 

La “Física” de Deepak Chopra

La “Física” de Deepak Chopra

Sadri Hassani, translated by Alejandro Borgo

July 12, 2016

Artículo traducido por Alejandro Borgo, Director del CFI/Argentina.


Los científicos chiflados son muy proclives a trivializar y abusar de la ciencia -especialmente de la física- y particularmente de la física fundamental.

Por eso es crucial luchar contra la pseudociencia donde más le duele: en el nivel fundamental. Si bien hay muchas críticas hacia los promotores de la falsa ciencia y sus ideas son desacreditadas en los hechos, hay pocos análisis profundos disponibles sobre la forma falaz en que hacen mal uso de la ciencia fundamental. En este artículo, mi propósito es ayudar a corregir las cosas, llenando las lagunas existentes. Uno de los primeros en vulgarizar la física fundamental fue Deepak Chopra, cuyo uso indiscriminado de palabras tales como quantum, energía, campo y no-localidad los torna tan frívolos como un eructo luego de hacer un curso para aprender a cocinar pollo tandori. Por consiguiente, vale la pena examinar su “física” y desentrañar las indignantes burradas conceptuales que inventa innecesariamente, especialmente cuando éstas sirven como fundamento de las conclusiones que vende a sus lectores y seguidores como hechos científicos.

El libro

Chopra logró la celebridad cuando publicó La curación cuántica (Quantum Healing), libro vanguardista sobre la medicina mente/cuerpo en el cual engaña a sus lectores haciéndoles creer que la medicina india tradicional, Ayurdeva, tiene base científica. Desde entonces, su misión es vender el mensaje que dice que el universo es consciente, que la conciencia crea y gobierna la materia, y que la física moderna está en el corazón de este mensaje. La táctica perniciosa que usa para dicho propósito es decorar sus discursos y escritos con los nombres de físicos famosos como Einstein, Planck, Schrödinger y Heinsenberg, y atribuirles sus propias ideas sobre la mente y la materia. (1)

Dado que La curación cuántica inició la novedosa trivialización de uno de los logros científicos e intelectuales más grandes de la humanidad, resulta instructivo presentar al lego una rigurosa evaluación científica del contenido del libro. Pero primero tenemos que evaluar la integridad profesional del autor. Después de todo, la premisa principal de la ciencia es la honestidad. Stanley Pons y Martin Fleischmann eran científicos confiables antes de su apresurado anuncio del descubrimiento de la fusión en frío, en marzo de 1989, luego del cual cayeron en desgracia frente a la comunidad científica (Huizenga, 1992). ¿Puede La curación cuántica pasar el test de honestidad científica?

El título del libro proclama una idea revolucionaria que requiere del autor un nivel de integridad intelectual equivalente a la de otros científicos revolucionarios. La integridad se ve, en parte, por la forma en que los científicos usualmente reconocen a los individuos que han tenido un rol en la construcción de las ideas expresadas en el trabajo. Einstein, en su artículo sobre la revolucionaria teoría especial de la relatividad, reconoce a su desconocido amigo Michele Besso, quien trabajaba con él en la oficina de patentes de Berna (Einstein, 1952). En un apartado en el que relata cómo nació la relatividad especial, Einstein profundiza sobre las conversaciones que tenía con Besso y cómo esas conversaciones ayudaron a consolidar su idea de la relatividad del tiempo (Hassani 2010, 362). De forma similar, dos artículos fundamentales de Planck que dieron origen a la teoría cuántica contienen numerosas menciones de los físicos que lo ayudaron a moldear la idea del quantum. Su gratitud se manifiesta principalmente en la conferencia que dio cuando ganó el premio Nobel, donde atribuye su descubrimiento del cuanto electromagnético a Ludwig Boltzmann, creador de la mecánica estadística, declarando “…este problema me llevó automáticamente a una consideración de… las ideas de Boltzmann; hasta que luego de algunas semanas del trabajo más extenuante de mi vida, la oscuridad devino en luz, y una inimaginable perspectiva se abrió delante mío” (Planck, 1918).


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Semejantes reconocimientos de los descubridores de las ideas científicas no solo son un signo de honestidad sino también un recordatorio de que la ciencia es una emprendimiento colectivo que abarca no solo la invención de una sola persona sino la colaboración de una comunidad que llega a todo el globo y se extiende hacia el pasado y el futuro. Con el objetivo de contribuir con la ciencia, uno primero tiene que enterarse de las contribuciones relevantes hechas por otros científicos; uno puede ver más adelante solo “subiéndose a los hombros de los gigantes”, y cualquier “nuevo tipo de ciencia” que contradiga las ideas establecidas y empíricamente probadas sin presentar buena evidencia en contra solo puede ser el invento de un chiflado.

Chopra debería atenerse estrictamente al estándar de integridad como los científicos que a él tanto le gusta mencionar en sus discursos y escritos. Así es no solo porque está escribiendo sobre (su distorsionada versión de la) ciencia, sino también porque tiene millones de seguidores que literalmente lo consideran como un profeta. Sus palabras, empañadas por una terminología robada a la ciencia -una disciplina venerada y confiable, aunque incomprendida por la gente- son máximas poderosas y eslóganes para sus discípulos.

La estafa: la desaparición de Maharishi

El autor de un trabajo sobre hechos reales que tenga honestidad intelectual, solo publica una segunda edición cuando hay cambios sustanciales en el contenido del trabajo, generalmente años después de la edición original. Dichos cambios, y la razón y el propósito de ellos, se expresan claramente en el prefacio de la nueva edición, mientras que el prefacio de la edición anterior también se deja en el libro con el propósito de compararlos. La edición de tapa dura de La curación cuántica salió en 1989 y la edición en rústica en 1990. En la Introducción, Chopra relata sus encuentros con “uno de los más grandes sabios vivos”, que le impartió algunas técnicas antiguas que “restaurarían las habilidades para curar con la mente” (Chopra 1989, 2-4; también disponible online enhttp://skepticaleducator.org/wp-content/uploads/2015/03/IntroToFirstEd.pdf). En uno de los encuentros, el sabio le dice a Chopra: He estado esperando largo tiempo para sacar a relucir algunas técnicas especiales. Creo que van a transformarse en la medicina del futuro. Se conocían en el pasado remoto pero se perdieron en la confusión del tiempo; ahora quiero que las aprendas, y al mismo tiempo quiero que expliques clara y científicamente cómo funcionan. (2).

Por lo que dice, uno tiene la inequívoca impresión de que si no fuera por sus contactos con este gran sabio, Chopra nunca se hubiera encontrado con el “descubrimiento” descrito en su libro. De hecho, se siente en deuda con el sabio al que le dedica el libro “con todo mi corazón y las más profundas gracias al Maharishi Mahesh Yogi” (Chopra, 1989; también disponible online en http://skepticaleducator.org/wp-content/uploads/2015/03/Dedication.pdf). Como la influencia del Maharishi en el “descubrimiento” de Chopra es evidente a lo largo del libro, uno podría pensar que, al igual que un científico honesto, Chopra esta reconociendo las conversaciones que tuvo con el sabio y cómo esas conversaciones pueden haberle ayudado a moldear sus ideas. Sin embargo, ello sería pensar prematuramente porque el reconocimiento aparece solo hasta la décimo-cuarta edición del libro.

La décimo-sexta edición y las que le siguen (3) parecen ser la “segunda edición” porque contienen una sola página titulada “Prefacio a la Nueva Edición”. Sin embargo, la usual leyenda “Segunda Edición” ha desaparecido de la tapa. Más aún, al contrario que cualquier nueva edición, no tiene el prefacio de la primera edición. Así que… ¿Por qué escribir el prefacio para la “nueva edición”? Un cambio sospechoso en la nueva edición es que todas las citas del nombre del Maharishi fueron quitadas; los encuentros con él, que fueron el punto de partida de la curación cuántica, no se mencionan; las técnicas cruciales del “sonido primordial”, que eran “las terapias curativas más fuertes en Ayurveda” y se prescribían para enfermedades incurables como el cáncer, desaparecieron; no hay mención alguna de la revelación de “algún gran secreto” que haya tenido lugar luego del encuentro con el Maharishi; no se menciona cómo el Maharishi le enseñó a Chopra “cómo perforar la máscara de la materia”. Por lo tanto, el nuevo prefacio parece una pantalla de humo para que Chopra borre el nombre de la persona que le implantó la idea del libro en su mente.

Este borrado se manifiesta desvergonzadamente en las bibliografías de las dos “ediciones”. En la bibliografía de las impresiones anteriores del libro, Chopra escribe “Recomiendo enfáticamente los siguientes once libros, todos los cuales participaron en mi educación sobre estas fascinantes disciplinas” (Chopra, 1989; también disponible online en http://skepticaleducator.org/wp-content/uploads/2015/03/Biblio1.pdf). Dos de estos once libros son del Maharishi. En la bibliografía de la décimo-sexta edición y posteriores, también recomienda once libros, pero ¡solo figuran nueve! (4). Ustedes pueden imaginarse cuáles dos faltan. Dicha acción, que debería avergonzar a Chopra y su editor, y en un frenético apuro que solo puede atribuirse a charlatanes y estafadores que quieren ocultar la evidencia, Chopra borró toda huella del nombre del Maharishi y la influencia del gurú en La curación cuántica, pero se olvidó de contar el nombre de libros que permanecieron en la bibliografía.

La “segunda edición” ¿tenía cambios sustanciales en el contenido del libro? Aunque Chopra menciona el cambio en sus visiones en el prefacio de la nueva edición, no dice cómo el cambio afectó su contenido. De hecho, si comparan las páginas de la primera y segunda ediciones, como yo hice, encontrarán que prácticamente no hay cambios en el contenido exceptuando el borrado de cualquier referencia al Maharishi. Lo que hace que todo sea sospechoso es que no hay explicación alguna para cualquiera de estos cambios en el libro.

La metida de pata: “Explicación” luego de la muerte del Maharishi

Como colaborador habitual de The Huffington Post, Chopra escribió apresuradamente un artículo el 13 de febrero de 2008 (disponible online enhttp://www.huffingtonpost.com/deepak-chopra/the-maharishi-years-the-u_b_86412.html). Es importante examinar las partes más destacadas del artículo, como la narración de la turbulenta relación de Chopra con el Maharishi, especialmente porque el artículo está lleno de relatos de encuentros íntimos entre los dos, con extrañas afirmaciones que a menudo se parecen a milagros. Chopra comienza el artículo informando la publicación de su libro Perfect Health, en 1991, por lo menos seis años antes de conocer al Maharishi. No menciona su anterior libro, La curación cuántica, por lejos su libro más influyente, germen de la idea de lo que fue implantado en su mente luego de varios encuentros con el gurú. Ignora completamente que en 1985, inmediatamente después de sus reuniones con el Maharishi, renunció a su trabajo en en New England Memorial Hospital para fundar el Maharishi Ayurveda Health Center, en Boston (https://en.wikipedia.org/wiki/Deepak_Chopra). No menciona el hecho de que fue en este Centro donde tomaron forma sus ideas para escribir La curación cuántica (Chopra, 1989). No explica por qué cambió el nombre del centro a Ayurveda Health Center en las últimas ediciones del libro.

Chopra continúa: “Cuando estaba en meditación tuve una visión del Maharishi acostado en una cama de hospital con sondas intravenosas en su cuerpo respirando con un respirador”. Inmediatamente tomó un avión desde Chicago hasta (Nueva) Delhi y encontró al Maharishi exactamente como lo vio en su visión. Debido al grave estado del Maharishi, se decidió que viajara a Londres. Chopra toma un vuelo a Londres y hace arreglos para que el Maharishi sea admitido en un hospital privado. Mientras estaba parado fuera del hospital, mirando la ambulancia entre el tránsito, uno de los médicos acompañantes fue con la noticia de que el Maharishi había muerto súbitamente. Chopra corre hacia la ambulancia “levantando el cuerpo del Maharishi y llevándolo en mis brazos entre el tránsito de Londres”. Sin embargo, luego de veinticuatro a treinta y seis horas el asistente les informó que el Maharishi se estaba recuperando milagrosamente.

Pero la recuperación fue un tanto lenta. “Llegó un punto en el que el médico nos informó que (el Maharishi) tenía una anemia severa y necesitaba una transfusión de sangre. Cuando chequearon el tipo de sangre del Maharishi, resultó ser que yo era el único dador compatible”. Luego del hospital, el Maharishi fue trasladado a una casa de campo en el sudeste de Inglaterra donde “pasé horas cuidándolo personalmente”. El Maharishi estuvo fuera de circulación durante casi un año; pocos miembros del movimiento de Meditación Trascendental sabían dónde estaba. Luego de recuperarse totalmnte, lo llevaron en helicóptero a la pequeña villa de Vlodrop, en Holanda.

No está claro quién decidió llevarse al Maharishi a un lugar donde no lo viera nadie. Lo que está claro es que el permaneció en Vlodrop mientras Chopra “fue enviado, como uno de sus principales emisarios, en un vuelo de rutina… Donde iba me respetaban como a mi gurú, con ceremonias que rayaban la veneración”. En julio de 1993, Chopra fue a ver al Maharishi en sus habitaciones privadas para darle “sus respetos”, y el Maharishi dijo, “La gente me está diciendo que estás compitiendo conmigo… Quiero que dejes de viajar y vivas aquí en el ashram conmigo”. También quería que Chopra pare de escribir libros. Luego las deliveraciones llegaron a un ultimátum, “Me dio veinticuatro horas para que me decida”.

El 13 de febrero de 2008, cuando el artículo apareció en el Huffington Post, habían pasado solo ocho días desde la muerte del Maharishi y más de catorce años luego de que Chopra cortara relaciones con él en el segundo semestre de 1993. Chopra debía haber tenido el artículo listo cuando el Maharishi estaba en su lecho de muerte. ¿Qué motivos puede tener uno para esperar catorce años para contar una historia con tanto autobombo y tan íntima sobre una relación entre una persona y otra, y luego publicar la historia inmediatamente después de la muerte de la última? ¿Podría haber alguna intención de manchar los hechos?

Cualquier lector inteligente que no se ha dejado deslumbrar por el encanto de Chopra puede ver en el artículo del Huffington Post el poder de la lucha entre un viejo gurú y un discípulo conspirador que está tratando de robarle la congregación al gurú para beneficiarse personalmente? El lector también puede detectar el indignante intento de retratarse a sí mismo como un ser sobrehumano con un poder de cura milagroso, alguien que puede ver hechos que suceden a miles de millas. Por el contrario, un seguidor, cree cada palabra de la historia y la divulga a otros potenciales seguidores. Este es el público para el que Chopra escribió el artículo. Y este es el público que debería estar alerta acerca de su deshonestidad profesional.

La eliminación por parte de Chopra de todas las referencias al Maharishi en las últimas ediciones de La curación cuántica -independientemente de cualquier conflicto personal que él pueda haber tenido con el gurú- revela su falta de integridad profesional, de acuerdo con su propia admisión en las ediciones anteriores, de que sus varios encuentros con el Maharishi fueron los que lo inspiraron a “explicar, clara y científicamente, cómo (las técnicas de Ayurveda) funcionaban”. Y su explicación del conflicto, publicadas apresuradamente en el Huffington Post inmediatamente después de la muerte del Maharishi, es un signo revelador de su hipocresía profesional.

Parafraseando una famosa cita del fallecido Carl Sagan, los títulos de libros extraordinarios requieren un profesionalismo extraordinario. Este artículo ha documentado suficiente evidencia que demuestra que el profesionalismo de Deepak Chopra al escribir La curación cuántica, es de tan baja calidad que raya en la charlatanería.


Notas

  1. En la conferencia de apertura (https://www.youtube.com/watch?v=o-ijyqWzDrY&feature=kp) que Chopra dio en una reunión organizada por Salesforce en 2013, repetidamente menciona los nombres de varios científicos famosos, incluyendo a Newton, Einstein, Planck, etc., para convencer a la audiencia que la energía oscura y la materia oscura no solo son desconocidas sino también “incognoscibles” y que los científicos no deberían esconder la verdad. El videoclip en https://youtu.be/dA89wWI6ljo compara el mensaje de Chopra con otro poeta/profeta que también advertía sobre buscar la verdad y sirvió a los fines de pavimentar el camino hacia el Oscurantismo.
  2. Parece que el sabio estaba equivocado. Una técnica que de alguna manera está relacionada a la ciencia viene después de que se haya obtenido el conocimiento científico como prerrequisito. Uno nunca empieza con una técnica y luego solicita (o exige) una explicación científica. Es como si el papa le pidiera a un científico católico que ¡encuentre una base científica para el Ave María!
  3. No he visto la décimoquinta edición, así que no sé si el nombre del Maharishi está presente o no.
  4. Debido a que la “segunda edición” de La curación cuántica es solo una farsa, las fechas que aparecen en la página del copyright se refieren a la primera “edición”, o sea la de 1989 en tapa dura y la de 1990 para la edición comercial. Por lo tanto es difícil referir la “segunda edición” -que presumiblemente apareció en 1993 o 1994 luego de que Chopra rompiera con el gurú- de manera apropiada. Solo mirando el número de edición en la página del copyright uno puede anticipar si el libro contiene o no el nombre del Maharishi. En la trigésimo-cuarta edición que compré en 2013, Chopra no corrigió la bibliografía: todavía recomienda once libros y ¡hace una lista de nueve! Esta bibliografía se puede encontrar online enhttp://skepticaleducator.org/wp-content/uploads/2015/03/Chopras-bibliography.pdf.
  5. La fecha del post ha cambiado al menos una vez desde que la descubrí por primera vez el 2 de julio de 2011. El 18 de marzo de 2015, la fecha se cambió al 31/12/1969, 7:00 pm EST y el post parece haber sido actualizado el ¡17/11/2011! Hay una copia disponible en http://skepticaleducator.org/wp-content/uploads/2015/03/Deepak-Chopra-The-Maharishi-Years-The-Untold-Story-Recollections-of-a-Former-Disciple-.pdf) En mi opinión, 31/12/1969 7:00 pm EST es la época de algunas plataformas, y es el default al cual el sistema revierte cuando la fecha y hora de un archivo es ingresado incorrectamente.

Referencias

Chopra, D. 1989. Quantum Healing: Exploring the Frontiers of Mind/Body Medicine. New York: Bantam Books.

Einstein, A. 1952. The Principle of Relativity. New York: Dover Publications, Inc.

Hassani, S. 2010. From Atoms to Galaxies. Boca Raton: CRC Press.

Huizenga, J. 1992. Cold Fusion: The Scientific Fiasco of the Century. Rochester: University of Rochester Press.

Planck, M. 1918. Nobel lecture. Available at http://www.nobelprize.org/nobel_prizes/physics/laureates/1918/planck-lecture.html.